Las personas indígenas de Oaxaca y de otros estados del país se enfrentan a un racismo institucional que las invisibiliza en los registros de desapariciones. Además de que la defensa de su territorio se ha convertido en un riesgo ante la violencia extrema, que incluso pueden terminar en su desaparición forzada o en asesinatos, señala la organización Voces del Territorio.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemoró este 9 de agosto, y en el del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la organización presentó los resultados de su estudio sobre desapariciones y violencia digital en contra de personas y pueblos indígenas.
En un país en el que diversas organizaciones e instancias internacionales registran más de 133 mil personas desaparecidas, Voces del Territorio señaló que “los datos oficiales no están reflejando la realidad” de este problema. Además de que no existen registros de cuántas de esas personas son de algún pueblo originario y por lo cual se desconoce el impacto de esta problemática en sus comunidades.
Cifras inciertas
A partir de la documentación de un estudio realizado mediante 152 encuestas y 45 entrevistas en los estados de Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Sonora, la organización detectó la falta de información sobre la pertenencia a pueblos indígenas en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).
“En los 26 municipios de Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Sonora consultados, el RNPDNO reflejó 21 registros de personas indígenas bajo las etnias específicamente consultadas frente a las 152 personas encuestadas que pertenecen a comunidades indígenas, que reportaron conocer al menos un caso de desaparición en su comunidad”.
En cuanto a los autores de las desapariciones, las entrevistas a profundidad permitieron conocer que en 39 de los 45 casos analizados se identificó al crimen organizado. Sin embargo, también se señaló a las autoridades municipales (en 19 de 45), a las estatales (17 de 45) y federales (14 de 44), incluyendo a las Fuerzas Armadas (10 de 44), “ya sea por participación directa, colaboración o aquiescencia. Esto, conforme al derecho nacional e internacional, configura desaparición forzada”.
En el libro “Las Ausentes”, las periodistas oaxaqueñas Diana Manzo y Juan García también han expuesto la invisibilización de las personas indígenas en los registros oficiales.
¿Y los desaparecidos?
Con base en datos de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, del 2015 a mayo de 2026 solamente se tienen registradas a 260 personas desaparecidas: 200 de ellas son hombres y 60 mujeres.
Sin embargo, no se especifica cuántas personas son de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos, explicaron las autores en la presentación del libro el pasado mes de mayo en la ciudad de Oaxaca.
En cuanto a las agresiones digitales, Voces del Territorio enfocó el estudio en los pueblos purépecha de Michoacán, zapoteca de Oaxaca y yaqui de Sonora.
En esta investigación identificó, entre otros hallazgos, que la violencia digital es una extensión de la violencia territorial, que persisten profundas brechas en el acceso y uso de la tecnología, que las mujeres indígenas son las que enfrentan con mayor frecuencia ataques digitales, que los ataques digitales están vinculados a intereses políticos, empresariales y del crimen organizado.
“Con ambas investigaciones se constata que la defensa del territorio se ha vuelto una causa para padecer violencia extrema, ya sea amenaza, agresión física o digital, desaparición forzada, o incluso asesinato, todos estos son actos de intimidación que buscan debilitar y limitar el ejercicio de la libre determinación, la defensa del territorio y la plena participación política”, apuntó la organización.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Oaxaca es el estado mexicano con el mayor porcentaje de población que se considera indígena, con el 26.3 %. Es decir, donde más de la cuarta parte de su población se considera como tal (alrededor de un millón de los poco más de 4 millones de habitantes) e incluso habla alguna lengua originaria indígena.






































