Un arte que en Oaxaca se niega a morir; una familia de 5 integrantes: Arturo Salgado y su esposa, Martha Téllez, las hijas del matrimonio Rubí, Yesenia y Donají son artesanos oaxaqueños que, en su local de Santa Cruz Xococotlán, defienden su trabajo.
Salgado empezó a hacer filigrana hace 50 años y su arte ha sido merecedor de reconocimiento en el extranjero, esta semana el prestigiado diario estadounidense The New York Times le entrega un amplio reportaje al su trabajo: el arte de la filigrana y, sobre todo, la herencia que han dejado a sus nietos como la enseñanza y trasmisión de su fino trabajo.
“Ya llevo 50 años haciendo este trabajo y cada día me gusta más”, dijo Arturo Salgado al periodista Janelle Conaway, quien reporta al diario desde algún lugar de Santa Cruz Xoxocotlán.
El maestro Arturo, como le llaman a menudo, empezó a hacer filigrana cuando era adolescente y ahora, a los 67 años, trabaja junto a su mujer, Martha Téllez, sus tres hijas y a veces uno o dos nietos. Valiéndose de pinzas de punta y otras herramientas sencillas, fabrican a mano joyas con detalles intrincados.
El talles Antiguas Maravillas, está habilitado para mostrar a los visitantes el proceso artesanal de convertir el grano de plata en bruto en aretes y collares listos para la venta.
Una de las hijas se llama Donají, como la princesa zapoteca a quien la tradición oaxaqueña le ha creado una leyenda que se escenifica como parte de las fiestas de los Lunes del Cerro.
La familia explica su trabajo al reportero norteamericano: un par de aretes detallados, por ejemplo, puede tener más de 100 componentes y tardar tres o más días en hacerse, dijo, aunque los artesanos a menudo montan varias piezas a la vez.
El trabajo requiere paciencia, concentración y tranquilidad, dijo el maestro Arturo, patriarca de la familia
En esta parte de Oaxaca, los llamados Valles Centrales, los plateros suelen utilizar una técnica de filigrana llamada cartoneado, que emplea hebras sencillas de alambre aplanado en lugar de dos hebras de calibre fino trenzadas. “Se distingue porque los pasos para su elaboración son un poco diferentes a los de la filigrana que hacen en otros lados”, dijo Rubí.
Primero, fabrican su propio alambre al verter plata fundida en un molde para crear una varilla del tamaño de un lápiz. Luego, con un laminador de manivela y una placa de tracción con agujeros cada vez más pequeños, presionan y estiran gradualmente la varilla hasta convertirla en alambre lo bastante fino como para moldearlo fácilmente.
Además de la filigrana, la familia también hace fundición a la cera perdida, que consiste en crear un molde resistente alrededor de un modelo de cera; en presencia de calor intenso, la cera se funde, lo cual deja una cavidad para añadir metal fundido.
En el taller de la familia, los precios oscilan entre los 500 pesos mexicanos (27 dólares) por un par de pequeños aretes en forma de corazón y los 17 mil 400 pesos (unos 930 dólares) de un conjunto que incluye un collar de perlas con un gran colgante de filigrana y aretes a juego.
La fabricación de joyas en la región de los Valles Centrales de Oaxaca se remonta a sus antepasados zapotecos y mixtecos, dijo el maestro Arturo.
De hecho, en una tumba de Monte Albán se encontraron piezas de oro mixtecas precolombinas con el aspecto de encaje que tiene la filigrana. (A menudo se denomina a este estilo “falsa filigrana” porque entonces se utilizaban técnicas de fundición, en lugar de alambre doblado).
Antiguas Maravillas no es el único negocio de filigrana de Oaxaca, pero sí uno de los más conocidos. Un libro de 2016 sobre el trabajo en metal oaxaqueño describía el taller familiar como uno de los ocho que aún utilizan métodos de fabricación tradicionales. Y a principios de este año, en el Museo Nacional de Culturas Populares de Ciudad de México, las familias Salgado Téllez y Pacheco Pineda fueron objeto de una exposición titulada “Labradores de historias: orfebrería tradicional oaxaqueña”.
DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
Los cinco nietos de los Salgado Téllez saben moverse por el taller, desde Samuel Chávez Salgado, de 5 años, hasta Frida Cruz Salgado, de 22.Credit…Koral Carballo para The New York Times
ROBOS, INSEGURIDAD Y CRISIS ECONÓMICA
La familia ha tenido contratiempos, como la pérdida de una casa durante una crisis económica nacional en la década de 1990 y un robo unos años más tarde. Pero Donají dijo que el trabajo duro y la perseverancia de sus padres les permitieron salir adelante.
Los cinco nietos de la pareja saben moverse por el taller: desde Samuel Chávez Salgado, de 5 años, que es uno de los tres hijos de Yesenia, hasta Frida Cruz Salgado, de 22 años, hija de Rubí, que ganó su primer concurso de manualidades a los 8 años y ahora estudia para ser abogada.
Yesenia dijo que, cuando piensa en el futuro de sus hijos, a veces siente que sería más fácil que fueran médicos, ingenieros u oficinistas. Pero una parte de ella espera que quieran continuar la tradición familiar.
En febrero, su hijo Mateo, de 7 años, fue el ganador más joven de un concurso patrocinado por Amigos del Arte Popular Oaxaqueño, una organización sin ánimo de lucro con miembros en Estados Unidos y México, y el Museo Estatal de Arte Popular Oaxaca, un museo local. Diseñó un pendiente redondo con secciones de filigrana en forma de los polígonos de un balón de fútbol.
El reportaje completo se puede leer en la dirección https://www.nytimes.com/es/2025/07/05/espanol/estilos-de-vida/joyeria-plata-filigrana-mexico.html#:~:text=La%20filigrana%20es%20un%20asunto%20familiar%20para%20estos%20guardianes%20de%20la%20tradici%C3%B3n%20mexicana











































