En los últimos años, y especialmente por los esfuerzos de las editoriales consideradas independientes, autogestivas o pequeñas, la producción editorial del estado de Oaxaca se ha fortalecido y ha dado paso a nuevas historias, más cercanas con el público local, pero también a autoras y autores que no tenían la oportunidad de que su quehacer llegara a los públicos.
“Pienso que hay una buena producción, ahora sí hecha por oaxaqueños, con escritores oaxaqueños, tanto hablantes y no hablantes de lenguas indígenas y entre ellos toda la cuestión que tiene que ver con la traducción. En este momento somos un estado que está produciendo mucho trabajo de traducción, eso ha hecho que ahora sí tengamos una producción bastante eficaz, buena”, cuenta el editor y poeta Jesús Rito, de la editorial Pharus.
Este 23 de abril es el Día Internacional del Libro y a propósito de la celebración, Rito analiza el crecimiento editorial y la difusión del libro en el estado.
Aunque subraya que hay una buena producción, también reconoce en el estado un aparato con el que las pequeñas editoriales no pueden competir en tirajes o en recursos.
“Lo que podríamos pensar es que la producción es poca (en número de ejemplares), no son las producciones que solo el Estado puede darse el lujo de realizarlas, como los millones de libros que está regalando el Fondo de Cultura Económica. Al final, el Estado satura con libros que regala en ciertas áreas, que no está mal que la gente tenga acceso a los libros”, comenta.
Aun así, defiende a la producción oaxaqueña por ser una industria local en las que ya no se depende de la maquila en la capital del país sino que se pueden producir los libros en diferentes formatos y desde el estado. Además de que las editoriales están en los lugares en que se necesitan ahora, con gente muy preparada.
“Está fortalecida la producción y mucho es por el amor que se le tiene a los libros, que no se ha perdido del todo por más que todo mundo diga ‘qué aburrido es leer’ y que todos estamos pegados al celular todo el día. El amor y el gusto por los libros está vigente”, subraya.
Para Rito, la fortaleza editorial de Oaxaca también radica en que los autores locales y las editoriales están acercando el libro a un público. Por ejemplo, en las presentaciones que se hacen en cada comunidad. “Se está llegando a un público al que no se llegaba… Los autores están vendiendo sus 50 o 100 ejemplares ahí mismo y están recuperando la inversión”.
Nuevas historias

Rito observa que también hay nuevas historias y eso ayuda a que haya nuevos lectores. Además de que se están produciendo y difundiendo géneros como el ensayo o la crónica, más allá de la poesía o la novela.
Antes, Oaxaca solamente recibía lo que se producía principalmente en la Ciudad de México o las colecciones de Parajes que hizo el gobierno estatal en su momento, cuenta el autor y editor, quién desde la región Istmo de Tehuantepec se ha dedicado a promover el libro y la lectura.
“Es un trabajo a cuenta gotas, pero es válido, son tirajes de 100 o 200 ejemplares, pero los promuevo en el Istmo y en otros estados”, señala sobre la labor de editorial Pharus.
Un libro debe ser redituable
Rito también reflexiona sobre el libro como una industria que necesariamente tiene que ser redituable.
“Se piensa que el libro tiene que ser gratuito, que no tiene que generar dinero. Lo siento, pero si no genera dinero, alguien no se va a dedicar a producirlo. Económicamente tiene que ser redituable y creo que ahora sí lo está siendo al producir desde las regiones y entre tres o cuatro personas”.
Producir libros de manera física también es otra de las reflexiones del editor a propósito de la celebración, pues se está reconociendo el valor del objeto y todo el trabajo que hay detrás de su producción. “Ahora, tanto el libro físico como el virtual son opciones y hay gente que quiere el libro físico y eso es muy emotivo porque valoran el trabajo de una editorial. No es solamente decir que quiero el contenido sino todo el proceso que lleva un objeto como el libro. Eso también hace que se generen librerías en la región”.
Jesús Rito también observa que se ha descentralizado la organización de las ferias de libros, con esfuerzos en las diferentes regiones y no solamente la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) que predominó por varios años en el estado.











































