Hoy lunes 30 de marzo traigo a la palestra el año de 1969. Sí, han pasado ya 57 años del trágico accidente que segó la vida del gran compositor por excelencia: Álvaro Carrillo, quien, junto a otros grandes oaxaqueños como Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho” (Tlacolula), José López Alavés (Huajuapan), Rodolfo “El Chamaco” Sandoval (ciudad de Oaxaca) y Jesús “Chuy” Rasgado (Ixtaltepec), forman una quintilla de compositores a la altura del firmamento musical de México y orgullo de nuestro estado.
El tema de este lunes es la historia y una de las versiones sobre cómo se compuso la canción “El andariego”, una historia hermosa pero poco conocida. Se cuenta que, para escribir esta canción, Álvaro se inspiró en el fallecimiento de una hija suya pocos días después de nacida.
“El andariego” fue escrita por el maestro Álvaro Carrillo, compositor de cientos de canciones, entre ellas “Sabor a mí”. Corría el año de 1939 cuando el joven Álvaro Carrillo Alarcón se enamoró de una mujer mayor que él. Tenía casi 20 años, mientras que ella tenía 42 y era madre soltera. Aquella mujer, cuyo nombre se desconoce, quedó embarazada, pero la niña nació prematura y necesitaba atención médica especializada en incubadora, algo poco común en esa época.
Los gastos del hospital ascendían a mil quinientos pesos, una suma considerable entonces. Álvaro estudiaba agronomía en la Escuela Nacional de Agricultura, ubicada en la ex hacienda de Chapingo, en Texcoco. Aunque era estudiante regular, dejó de asistir una semana para trabajar en bares y restaurantes y reunir el dinero necesario para salvar la vida de su hija.
Cuando finalmente logró juntar la cantidad, acudió a entregarla, pero la niña ya había fallecido. Destrozado, pidió que lo llevaran al lugar donde la habían sepultado y, frente a su pequeña tumba, pronunció palabras que después quedarían inmortalizadas en su canción:
Perdona mi tardanza, te lo ruego,
perdona al andariego que hoy regresa al corazón…
En estas líneas parece hacer alusión directa al tiempo que tardó en reunir el dinero. La frase “yo, que fui del amor ave de paso” suena como una autocrítica: antes quizá vivía ligero y confiado, pero la tragedia lo obligó a comprender el amor como algo que debía haberse protegido con todo.
Más adelante, versos como:
Hay ausencias que triunfan
y la nuestra triunfó…
adquieren un significado devastador: hay ausencias tan grandes que se vuelven permanentes, que ganan la batalla y ya nadie puede revertir. Por eso aparece también el deseo de reconciliación con el dolor:
Amémonos ahora con la paz que en otro tiempo nos faltó.
Luego llega uno de los momentos más intensos del bolero:
Y cuando yo me muera ni luz ni llanto,
ni luto ni nada más…
Aquí se percibe cómo el duelo transforma incluso la relación con la muerte. El compositor ya no la ve como algo lejano, sino como una posibilidad cercana. Por eso pide apenas una lágrima y una plegaria, y finalmente dice:
Y por Dios, olvídame después.
Una línea que suena a castigo propio, como si pensara que no merecía ser recordado.
Álvaro Carrillo, el gran oaxaqueño, fue interpretado por figuras internacionales como Lucho Gatica, Frank Sinatra, Yoshio Hiroishi, Doris Day, Tony Bennett, Duke Ellington, Plácido Domingo, Julio Iglesias, Ana Belén y Gloria Estefan; además de grandes voces mexicanas como Pepe Jara, Marco Antonio Muñiz y José José, quien incluso lo interpretó en cine.
Entre sus composiciones destacan “Amor mío”, “La mentira”, “Luz de luna”, “Sabrá Dios”, “Seguiré mi viaje”, “Adiós a Chapingo”, “La amuzgueñita”, “La hierbabuena”, “La señal”, “No te vayas”, “Orgullo”, “Un minuto de amor”, “Un segundo después”, “Ya no estás”, “Ya vivimos”, entre muchas otras.

Álvaro nació en San Juan Cacahuatepec el 2 de diciembre de 1921 y falleció, aunque muchos dicen que no murió, porque vive en el corazón de los bohemios, el 3 de abril de 1969. En tres días se conmemorarán 57 años de su ausencia.
No solo compuso boleros: también incursionó en el paso doble, la chilena, el bambuco y la ranchera. Cuenta la tradición bohemia que, en una ocasión, mientras celebraban la vida, José Alfredo Jiménez lo retó a componer una ranchera, y Álvaro respondió retándolo a escribir un bolero. Aquella madrugada, entre risas y copas, sellaron la apuesta que quedó como una de las anécdotas más entrañables de la música mexicana.
A la mañana siguiente, José Alfredo preguntó: ¿descansaste Álvaro? No, respondió él, pero aquí traigo mi canción ranchera:
“ESO MERECE UN TRAGO”
Ya se quedó tirada la suerte mía
Al caballo de espadas le dieron
Un machetazo más que merecía
Y eso merece un trago, merece dos
Merece muchos, verdad de Dios.
Porque hay ingratas
Por eso hay ebrios
Cariño malo se hace pasión
Pa´ darse al vicio basta un desprecio
Pues ora ponle cuando hay traición.
Yo sé que tu alma es dura
Como una piedra
Por eso si no vuelves
Vaya con Dios.
Ya se me están pasando
Las horas negras
y eso merece un trago, merece dos
Merece mucho verdad de Dios.
Porque hay ingratas
Por eso hay ebrios
Cariño malo se hace pasión
Pa darse al vicio basta un desprecio
Pues ora ponle cuando hay traición
(Álvaro Carrillo)
¿Y la tuya cual es Alfredo? Le pregunta Álvaro
“DIOS ME SEÑALÓ”
Mar, llegaste hasta la orilla
Que Dios te señaló
Mar, no puedes abarcar
Aunque quisieras más que yo
Mar, llegaste hasta la orilla
Que Dios te señaló
A quedarte tranquilo, tranquilo y quieto
A pesar de tu grandeza y tu furor
Pero esperas
Que el viento te acompañe
Y entre los dos
Formar una tormenta
Entre los dos
Hacer mil tempestades
Y arrastrar a su paso
Lo que encuentran
Mar, llegaste hasta la orilla
Que Dios te señaló
Mar, no puedes abarcar
Aunque quisieras más que yo
Yo, que quiero a fuerza
Adueñarme de ese amor
Pero siempre mi vida
Se detiene en la orilla
Que Dios también a mí me señaló
Pero esperas
Que el viento te acompañe
Y entre los dos
Formar una tormenta
Entre los dos
Hacer mil tempestades
Y arrastrar a su paso
Lo que encuentran
Mar, llegaste hasta la orilla
Que Dios te señaló
Mar, no puedes abarcar
Aunque quisieras más que yo
Yo, que quiero a fuerza
Adueñarme de ese amor
Pero siempre mi vida
Se detiene en la orilla
Que Dios también a mí me señaló
(José Alfredo Jiménez)
Que esta entrega sea un tributo a Álvaro Carrillo, son dos compositores muy grandes, cada uno con cientos de éxitos…







































