La asociación civil Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB) reportó este fin de semana la constitución de una nueva asociación civil, la Fundación Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, en apoyo a una de las bibliotecas emblemáticas de Oaxaca.
De acuerdo con Amigos del IAGO y del CFMAB, en la firma del acta constitutiva estuvieron presentes autoridades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), así como María Isabel Grañén Porrúa, presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y directora de la biblioteca, además de quienes son parte de esta asociación civil.
“Sara López Ellitsgaard, presidenta de Amigos del IAGO y CFMAB A.C., es parte de esta fundación, ya que su padre, el artista Francisco Toledo, apoyó en el rescate del acervo bibliográfico de la biblioteca Fray Francisco de Burgoa”, explicó la asociación civil en sus redes sociales.
Asimismo, compartió que María Isabel Grañén Porrúa “celebró que todos los miembros de la asociación civil recién integrada son personas que su trabajo se ha relacionado con los libros y han sido parte de distintos proyectos en la biblioteca”. De acuerdo con lo divulgado por la asociación civil, la creación de la nueva Fundación Biblioteca Fray Francisco de Burgoa fue posible gracias al apoyo del rector de la UABJO, Cristian Eder Carreño López.
“La colección de la biblioteca fue reconocida hace unos años como Memoria del mundo de México por la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y es que esta tiene en su acervo 13 incunables y 9 impresos mexicanos del siglo XVI y representa uno de los grandes proyectos de rescate que se han llevado a cabo en México, además de que es de las bibliotecas más importantes del país”, agregó Amigos del IAGO.
La biblioteca Fray Francisco de Burgoa fue inaugurada en 1994, a partir del rescate de la otrora biblioteca de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
“Fue en 1993 que, gracias al interés de la UABJO y a la iniciativa de Francisco Toledo, comenzó el proyecto de inventario, clasificación y conservación del acervo de la Biblioteca. Gracias a la asesoría de la Dra. Stella María González Cicero, entonces directora de la Biblioteca del INAH, se fumigó el espacio, y un equipo de personas levantó los libros del piso, los sacó de las cajas y logró un inventario de más de 24 mil títulos, que con el tiempo se fueron incrementando gracias a diversas adquisiciones y donaciones”, señala Grañén Porrúa en uno de los textos publicados sobre la historia de esta biblioteca, en la que están “tres colecciones de bibliotecas particulares que pertenecieron a Matías Romero, al médico juchiteco Aurelio Valdivieso y parte de la biblioteca de Benito Juárez García”.











































