El Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) inauguró una nueva sala de exhibición con la exposición de obra gráfica “Gabriel Ramírez. Anhelo de vivir: 1938 – 2025”. La exposición es también un homenaje al pintor y escritor mexicano fallecido en su natal Mérida, Yucatán, el 20 de octubre pasado.
En entrevista, el coordinador del MUPO, Jorge Pech Casanova, explicó que Ramírez fue un artista del movimiento de La Ruptura, junto a otros autores como el también fallecido Francisco Toledo.
Para la exposición que se inauguró este 20 de noviembre, Pech detalló que se reunió obra del escritor e investigador cinematográfico a través de coleccionistas de Yucatán y Oaxaca.
Con esta exposición, “el MUPO recuerda la aportación del pintor nacido en Mérida, Yucatán, en 1938, quien formó parte del movimiento artístico conocido como La Ruptura a partir de su primera muestra individual, presentada en 1965 en la galería Juan Martín, de la Ciudad de México”, expresó Pech.

El también crítico de arte recordó que Ramírez fue parte de un grupo de artistas como Lilia Carrillo, Fernando García Ponce, José Luis Cuevas y Manuel Felguérez, con quienes “contribuyó en las décadas de 1960 y 1970 a difundir en México un nuevo estilo de pintura figurativa junto con el entonces novedoso estilo expresionista abstracto”.
Al citar al autor, Pech dijo que este decía a sus seguidores y discípulos que “en pintura no hay nada más espantoso que empezar y terminar un cuadro. Lo que existe entre aquello y esto es donde se encuentra el único gozo. El pintor debe ser siempre un poco niño, tener la concentración del niño cuando dibuja. Es decir, cuando juega”.
Asimismo, explicó que “la pasión por el cine llevó a Gabriel Ramírez a integrar libros con sus investigaciones. La editorial ERA publicó su primer volumen, “El cine de Griffith”, en 1972. Después, la Universidad Nacional Autónoma de México difundiría sus meticulosas investigaciones: “El cine yucateco” (1980), “Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego” (1986) y “Norman Foster y los otros directores norteamericanos en México” (1992). “Crónica del cine mudo mexicano” apareció con el sello de la Cineteca Nacional en 1989”.
Aunque se estableció un tiempo en la capital del país, Ramírez decidió volver en 1975 a la ciudad de Mérida, “donde continuó pintando y escribiendo, pese a que su alejamiento de la capital de la república lo volvería una figura poco visible dentro de la cultura mexicana. Sin embargo, Ramírez sostuvo su amistad con reconocidos artistas y autores, entre otros, el cineasta Jomi García Ascott y los escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis, algunos de cuyos libros ilustró”.












































