La galería La Mano Mágica abrió sus puertas a una de las exposiciones más esperadas de la temporada: Colores de Oaxaca, del reconocido artista y maestro grabador Charles Barth. Esta muestra reúne una selección de obras que celebran, desde una mirada caleidoscópica, la estrecha relación del creador con Oaxaca, tierra que conoció a principios de la década de 1980 y que poco después eligió como su hogar.
De acuerdo con Mary Jane Gagnier, autora del texto de sala, esta nueva exposición es un tributo visual a la vida de Barth en Oaxaca, donde desarrolló un lenguaje plástico inconfundible. Instalado en un taller de grabado en una colonia popular, al otro lado del río Atoyac, frente al Mercado de Abastos, el artista perfeccionó una técnica basada en el uso de múltiples placas entintadas con colores puros. Sus estampas alcanzan así una profundidad tonal que transita de una saturación densa y aterciopelada a una transparencia casi diáfana.
La abundancia visual permea cada una de las obras. Oaxaca, como epítome de riqueza cultural, ofreció a Barth un territorio infinito de géneros y símbolos por explorar. Desde sus primeras visitas, el realismo mágico de la cultura popular local cautivó su espíritu, llevándolo a reinterpretar temas predilectos como el Día de Muertos, la lucha libre y los íconos prehispánicos.

En su trabajo también dialogan la talla en madera oaxaqueña contemporánea, los alebrijes y la mitología ancestral, elementos que se entrelazan y conviven dentro de los límites del papel, dando lugar a composiciones vibrantes y llenas de energía. A pesar de esta exuberancia, el orden siempre prevalece: Barth demuestra su maestría del espacio mediante patrones, color y una rica textura que otorgan armonía a cada pieza.
Cintas ondulantes, superficies audazmente rayadas y figuras en movimiento evocan un ambiente festivo donde los bailarines giran y se mecen en una mezcla coral que palpita con un ritmo casi natural, nacido para danzar. En tiempos de polarización, una idea central —el “todo mayor”— atraviesa la obra de Barth, apostando por conceptos expansivos e inclusivos como el multiculturalismo, la conexión intergeneracional y la transformación humano-animal.
La exposición permanecerá abierta durante un mes más, invitando al público a descubrir la magia plasmada por el maestro Charles Barth, quien, a través de su obra y su amor por esta tierra, se ha convertido, tras tantos años, en un oaxaqueño más que honra y celebra a Oaxaca de manera magistral.











































