Para José Luis Pérez Cruz, director de la plataforma de información y difusión Santa Cultura, el ser oaxaqueños está pasando por un proceso de aculturación, de creación de identidades a partir de la comercialización de la cultura y su uso con fines turísticos.
Este 18 de abril, la plataforma Santa Cultura cumple 14 años, desde sus inicios como un programa radiofónico que se ha mantenido por internet y en redes sociales, pero también a través de una página web y otros esfuerzos.
A propósito del aniversario, su fundador, el periodista y gestor José Luis Pérez Cruz habla del oficio y de cómo observa la transformación de las tradiciones de la ciudad de Oaxaca.
Cumplir este aniversario, explica, es mantener un esfuerzo que parte de una iniciativa personal para dar continuidad a una pasión, que es la información cultural, el periodismo cultural, la difusión y gestión cultural.
Son 14 años de la plataforma, pero también 30 años de trayectoria en los que la información cultural fue parte determinante desde sus inicios.
Pregunta: Como periodista, ¿qué observas que ha pasado con la cultura en Oaxaca?
Respuesta: Algo que ha sido un punto de análisis en estos 14 años es que lo que me ha beneficiado es haber nacido dentro de una cultura como la del mercado, llena de identidad, con características muy definidas. A lo largo de estos años y de toda mi vida me doy cuenta que ser oaxaqueño es muy diferente a como lo tengo pensado a como los jóvenes lo ven. Ser oaxaqueño, para mí, más que vestir un textil o una guayabera, es la forma de ser, de pensar, de la ética y cómo llevas tus manifestaciones de fe a una tradición.
Para José Luis Pérez Cruz actualmente hay un proceso de aculturación con productos turísticos que afecta no solo a las nuevas generaciones sino a las previas. “Piensan que vestir un textil o tomar un mezcal porque está de moda es ser oaxaqueño. En Santa Cultura lo que buscamos es un poco analizar esa parte, acercarnos a la información que nos haga analizar y creo que sí provoca ese análisis y el enojo de integrantes de generaciones, de integración de grupos folclóricos, de pseudo influencers o youtubers, porque ellos se formaron de otra manera”, explica.
Ser oaxaqueños, señala, va más allá de lo externo. “En el caso de nuestros abuelos, yo creo que se conducían por diferentes costumbres o rituales que tenían que ver con la ayuda mutua, con el beneficio en común, eso creo que nos podría dar a entender el porqué de muchas tradiciones, pero sobre todo esa personalidad oaxaqueña que va siempre cimentada en la ética, en los valores y en la humanidad”.

Pregunta: ¿Muchas maneras de ser oaxaqueños, pero quizás una esencia?
Respuesta: Podemos ser diferentes en cada región, pero al final nos une la hermandad. No una hermandad como la que se maneja hoy en día a través de bailes sino la que puede haber en el trato humano, un compromiso social, porque incluso los compadrazgos que dan pie a los matrimonios y bautizos, que eran compromisos serios, no solo en el gasto que se hace sino en los valores que se iban inculcando entre familias.
Creo que eso se ha ido perdiendo porque hoy en día la cultura, la tradición y el folclor se ven más como un momento para la fiesta, pero con excesos. La fiesta siempre ha estado, pero no es con excesos como se vive una fiesta sino con el compromiso que significa por qué estás llevando a cabo esa fiesta.
Pregunta: Mencionas un ejercicio periodístico para cuestionar y que no coincide con lo que otras personas piensan.
Respuesta: Hay un dicho que dice que la verdad no peca, pero incomoda… A veces a las personas, decirles que una indumentaria no es algo real sino un disfraz, les molesta porque saben en el fondo que son inventos. Desafortunadamente, la turistificación ha hecho crear muchas fantasías en torno a Oaxaca. Oaxaca no tiene por qué inventar nada, Oaxaca tiene mucho, pero hay que investigar, hay que encontrar la esencia, la razón de ser de las cosas. Eso nos va a ayudar a definirnos, pero no es a través de participar en una serie de bailes como podemos aspirar a ser oaxaqueños. Ser oaxaqueños no se nota en lo externo sino en cómo eres, en lo que das… Y eso es lo que busca recuperar Santa Cultura a través del trabajo, de insistir y creer que la información cultural es importante.











































