Mientras que San Lorenzo Cuanecuiltitla es considerado el municipio más alto de la Región Mazateca, con mil 940 metros sobre el nivel del mar, San Bartolomé Ayautla se localiza a una altitud aproximada de 650 metros.
Los ayautlecos cuentan con uno de los ríos más hermosos de esta serranía, el río Uluapan, el cual colinda con el territorio mazateco de San Felipe Jalapa de Díaz, ubicado a una distancia aproximada de entre 30 y 45 minutos de San Juan Bautista Tuxtepec, dependiendo del tipo de vehículo y las condiciones del camino.
La extensión territorial de San Bartolomé Ayautla es de 118.65 kilómetros cuadrados. Predomina un clima semicálido húmedo y su producción básica incluye maíz, café y achiote, además de la comercialización de estropajos y diversas frutas de la región.
En esta zona abunda el otate, así como diversas especies de fauna silvestre, entre ellas jabalíes, conejos, tuzas, tlacuaches, tejones, armadillos, aves como pájaros y gavilanes, además de serpientes, por lo que los jornaleros extreman precauciones al trabajar en sus terrenos.
En el ámbito cultural y religioso, los habitantes de Ayautla celebran a sus dos santos patronos en distintas fechas del año. Del 28 de febrero al 2 de marzo rinden homenaje a San Bartolomé Gutiérrez, mientras que los días 24 y 25 de agosto las festividades están dedicadas a San Bartolomé Apóstol. El municipio se rige por el sistema de partidos políticos para la elección de su gobierno municipal, con periodos de tres años.
Uno de los líderes más representativos que trascendió en la política local y regional fue David Leyva García, expresidente municipal durante el trienio 1993-1995. Posteriormente, se desempeñó como delegado regional de Gobierno con sede en Huautla, cargo que ocupó de 1999 a 2008.
Reconocido por su facilidad de palabra y su disposición para acudir a municipios en conflicto, David Leyva García se distinguió como un hombre de paz y diálogo respetuoso, contribuyendo a la conciliación entre comunidades de las etnias mazateca, náhuatl y mixteca.
Hasta hoy, “Naí Dovi” (Padre David, en idioma mazateco variante de Ayautla) es recordado con cariño como un gran amigo, de carácter sociable, alegre y humilde, y por nunca haber mostrado soberbia a pesar de los cargos que llegó a ocupar.











































