“Se hace un repaso de las melodías tradicionales porque se trata de ser mejores, pero sobre todo de no olvidar la tradición del Baile de la Ahuja, que se representará este segundo Lunes del Cerro, en la segunda emisión de la Guelaguetza, el próximo 28 de julio de 2025”, así lo dio a conocer Juan Víctor Ramírez Cortéz, responsable del grupo de cuerdas Nuu Savi y director artístico de la delegación cultural de Santo Tomás Ocotepec.
Comentó que este baile, propio de la comunidad de Santo Tomás Ocotepec, es una tradición que conocen los jóvenes y las familias. Sin embargo, reconoció que hace falta fortalecer el arraigo cultural ante la gran influencia global que llega, incluso a comunidades alejadas.
Este es solo uno de los muchos bailes que existen en las localidades del municipio, donde los habitantes dominan desde los trajes hasta los pasos y las distintas melodías tradicionales, todas interpretadas por grupos de cuerdas.
En el Baile de la Ahuja, la música se convierte en una guía que la bailarina debe seguir: con los ojos vendados por un pañuelo, escucha atentamente los tonos —principalmente del violín— que le indican hacia dónde avanzar, qué peligros sortear y, finalmente, dónde encontrar la ahuja, que lleva un listón blanco y se oculta en alguna parte del cuerpo de una persona del público. Aunque para algunos los tonos pueden parecer imperceptibles, los ejecutores deben conocerlos a la perfección para orientar a la bailarina.
El repaso consiste en coordinar la música con los pasos y movimientos, que se mantienen iguales sin importar si se presenta en la comunidad o en escenarios externos. Este baile no solo es una expresión cultural, sino también una forma de diversión para los habitantes que lo practican.
Los integrantes del grupo Nuu Savi dominan las melodías tanto de forma teórica como práctica, aunque no están escritas, pues han sido transmitidas únicamente por tradición oral a lo largo de generaciones.
Actualmente, el grupo está integrado por: Brígido Cruz Cruz en el bajo; Andrés Lorenzo Ramírez Vásquez en la guitarra; Mario Francisco Rodríguez Ramírez en la jarana; y en el violín, Tranquilo Isaías Rodríguez Ramírez y Juan Víctor Ramírez Cortéz, quien también es el director de la agrupación.
Cada año, los bailarines mantienen viva esta tradición sin recibir pago alguno, conservando la música tradicional y los pasos como parte de la riqueza cultural que comparten con los jóvenes de Santo Tomás Ocotepec, Tlaxiaco, Oaxaca.
“Nos sentimos afortunados porque vamos a proyectar esta identidad el lunes 28 de julio en la máxima fiesta de los oaxaqueños. Con gusto daremos nuestro tequio y colaboración”, expresó el violinista Tranquilo Isaías Rodríguez Ramírez.
Texto: René López / Corresponsal











































