Nancy Hernández tiene 21 años de edad. Nació en Estados Unidos, pero parte de su corazón e identidad tienen raíces en San Pedro Quiatoni, el pueblo del que sus padres emigraron hace casi 25 años. La música ha sido fundamental para mantener y nutrir ese vínculo y el orgullo por ser oaxaqueña.
Como muchas familias en el país vecino, la de Nancy enfrenta la política migratoria del presidente Donald Trump, que amenaza con más deportaciones y en los últimos meses, desde que inició su segundo mandato, a fragmentado los hogares de mexicanos que emigraron a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.
Pero en medio de la incertidumbre, Nancy y otros hijos de migrantes oaxaqueños han visitado la tierra de sus padres y abuelos para sumarse por primera vez a las fiestas de Guelaguetza en la ciudad de Oaxaca. El fin de semana la Delegación Migrante, que es una agrupación musical compuesta por más de 40 músicos, participó en el desfile de delegaciones y ayer en la primera edición del Lunes del Cerro.
“Estamos bien orgullosos porque aunque ellos (nuestros padres) están lejos, yo sería como una representación de ellos, de lo que me han enseñado y más con la música. Aunque haya nacido allá, me siento igual de oaxaqueña porque me enseñaron las costumbres”, cuenta Nancy, una de las integrantes de la delegación.
Raúl Lico Ventura, hijo del fallecido músico Narciso Lico Carrillo, es otro de los integrantes de la agrupación embajadora de la comunidad oaxaqueña que radica en California, principalmente. Él emigró hace varios años a Estados Unidos, donde tiene también una academia musical.
“La Delegación Migrante se conforma sobre todo de jóvenes y algunos maestros de música de las diferentes bandas de música que existen en Los Ángeles, California, todos descendientes de padres oaxaqueños”.
Para la integración de esta banda, cuyos integrantes también ofrecieron un recital frente al templo de Santo Domingo de Guzmán el viernes, cada banda eligió a uno más de sus integrantes.
“Vienen 41 integrantes de la banda y cuatro marmoteros. Son de diferentes bandas, de la de Yatzachi el Bajo, la de San Francisco Caminos, de la academia del maestro Maqueos, de mi academia, Lico Music, de las bandas de Zoochila, de Zoochina, de Betaza…”.
Zeferino García, legislador local de Oaxaca bajo la figura de diputado migrante señala que en medio de los problemas en Estados Unidos se procuró crear esta delegación con parte de las múltiples bandas que las y los oaxaqueños han conformado en ese país.
“Hay varios grupos folclóricos (de migrantes), hay muchas comunidades que tienen sus danzas y bailes en Estados Unidos y tenemos muchísimas bandas”.
Aunque en esta ocasión se presentan como músicos, las y los 45 integrantes de la Delegación Migrante son también jóvenes con formación profesional en otras ramas.

Derecha: Raúl Lico Ventura, hijo del fallecido músico Narciso Lico Carrillo, es otro de los integrantes de la agrupación.











































