La médica Gabriela Del Refugio Velásquez Rosas invirtió un cuarto de siglo para ser el sostén del Consejo Estatal de Prevención y Control del SIDA (Coesida), el costo fue alto, hubo ausencias familiares, mucho trabajo y desvelos, pero nada comparado con la satisfacción de abrir el camino en un tema sensible, estigmatizado y sin rostro, del que hace más de dos décadas poco se sabía.
La síntesis de su trabajo se reflejó ayer en el escenario instalado en Palacio de Gobierno, donde autoridades estatales y federales reconocieron la trayectoria de la exsecretaria de Salud.
Arropada por su familia, a quienes les ofreció disculpas por los tiempos fuera de casa y de desatención, por haber estado cumpliendo responsabilidades y tocando puertas para dar mejores expectativas de vida las personas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
La doctora egresada de la Universidad Autónoma Benito Juárez abordó hace dos décadas y media un tema ‘delicado’, hablar del SIDA estaba censurado, incluso el personal médico rechazaba a los y las pacientes por la idea errónea del contagio.
Una trayectoria que brilla
Gabriela del Refugio Rosas Velásquez es una persona destacada, jamás ha bajado la guardia en la prevención y control del SIDA, su trabajo le genera mucha satisfacción, pero le entristece el recurso que recibe Coesida para atender el tema.
El mejor regalo para recibir sus 66 años de edad fue el evento de aniversario del consejo que se realizó ayer, mismo que coincidió con la fecha de su cumpleaños, en el evento estuvo rodeada de personal médico, familiares, amigos y conocidos.
Velásquez Rosas está casada desde hace más de 44 con Carlos Guzmán Gardeazabal, empresario del ramo refresquero, con quien procreó tres hijos: Jesús Carlos, Gabriela y María Fernanda, quienes son su mayor orgullo.
La doctora también es acariciada por el amor de sus tres nietas, Fernanda, María y Ximena quienes se han convertido en su motor para los días débiles y esperanza en aquellos momentos de triunfo.
En su trayectoria profesional, después de egresar de la UABJO de la carrera de Medicina, ingresó como médica familiar en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) donde estuvo durante 15 años, pero que por motivos personales dejó, poco después comenzó a ejercer su verdadera pasión.
“Se me morían pacientes en los brazos”
Fue en 1994 cuando la exsecretaria de Salud en Oaxaca, María de las Nieves Fernández, junto con el Frente Común Contra el SIDA, llamaron a Velázquez Rosas para integrarse al Coesida, pero más que eso, era iniciar de cero el proyecto y sostenerlo.
Ella sin pensarlo ni saber exactamente de qué se trataba aceptó el cargo, hecho que meses después le provocó depresión y mucha tristeza.
Al recordar el inicio de su trabajo en Coesida abrió el corazón para contar de sus debilidades y sentimientos.
“Lloraba muchísimo, por el impacto de lo que se trataba y porque no había nada que darles a los pacientes. Iban y se me morían en los brazos o en la entrada de lo que era el Coesida”, recordó.
“Cuando me entero de lo que trata, cuando me adentro a este tema, me deprimí terriblemente, estuve mes y medio en casa y le hablé a la secretaria para decirle que el trabajo no era para mí. Estaba sufriendo mucho, porque diario se me morían cuatro o cinco personas”, dijo.
En su memoria quedó muy grabado cuando se vistió prácticamente como astronauta.
“Al entrar y me ve el paciente me dijo – ¿qué tengo rabia o qué?-, sentí pena y vergüenza: me quite los guantes, el gorro y el cubre boca y le ofrecí disculpas y jamás hasta el día de hoy he vuelto a tratar a un paciente en esas condiciones”.
Y en esa época, llegaron al centro pacientes con Sarcoma de Kaposi, padecimiento que ella había visto únicamente en libros, lo cual jamás olvidará.
Frente a la necesidad de la población atendida, el acceso al tratamiento antirretroviral era muy crítico, pues únicamente se contaba con 3 medicamentos. Velásquez dijo que en ocasiones los medicamentos se obtienen de donaciones y en otras comprando en muy escasa cantidad ya que el recurso alcanzaba solo para el 30 por ciento de los pacientes.
En ese entonces, hace 25 años, en un centro de información estaba instalado el Consejo, desde donde empezó a atender a mujeres con el VIH, a personas con diferentes preferencias sexuales, hombres y a menores de edad.
La doctora comentó que, en ese entonces, una persona de la comunidad lésbico-gay era estigmatizada mortalmente y si aunado a esto, era portador del virus que produce el SIDA, el rechazo se elevaba.
“Llegué a pelearme con mis compañeros médicos porque decían, ‘yo no lo toco’, ‘yo no lo opero’, ‘yo no lo reviso’. Entonces fue tocar muchas puertas y pelearme con mucha gente porque desde el sector salud me decían que para el SIDA no había nada”, mencionó.
Dentro del andar de la directora del Coesida, estuvo despachando en las calles de Independencia, después Murguía, Colón, Melchor Ocampo y en la calzada Porfirio Díaz, para que después, en el 2018 la trasladaran a San Bartolo Coyotepec, espacio donde actualmente está Coesida.
Gabriela Velásquez, promotora de la erradicación del SIDA en Oaxaca, se llevó experiencias desagradables relató que una vez, durante la primeras campañas de concientización, le aventaron los condones en la cara.
No obstante, con la camiseta puesta del trabajo a favor de las personas con SIDA y para erradicar este mal y aseguró que mientras tenga vida, seguirá tocando puertas para mejorar el presupuesto, aunque desde el 2011, el recurso que reciben anualmente es de 9 millones, sin aumento, pese al poco recurso destinado para la causa, no se desanima y sigue cabildeando.
La ausencia en casa
Para tener el éxito en la creación y sustento del Coesida, la doctora ha sido ausente en casa.
“Luché mucho por este consejo al grado de que dejé a mis hijos que estaban preadolescentes; mi chiquilla tenía 7 años, mi hijo tenía 16 y me necesitaban muchísimo y sé que ellos resienten esto”.
Pese a las ausencias en casa, le conforta saber que les deja a sus hijos un legado de honestidad, honradez y sobre todo de trabajo, así como de ayuda al ser desvalido y desprotegido, mencionó.
Y al ser consciente de que nadie tiene la vida comprada, Gabriela Velásquez se siente orgullosa de que sus hijos sepan que hay que ayudar a quienes no tienen nada, además aseguró que seguirá hasta que la vida, Dios y el gobernador le permitan trabajar.
Durante este lapso de un cuarto de siglo, se ausentó durante 1 año de esta dependencia para ocupar la titularidad de la Secretaría de Salud durante 6 meses y por una enfermedad que la puso al borde de la muerte.
Una enfermedad que la hizo perder 42 kilos
Hace un par de años, Gabriela del Refugio padeció una terrible enfermedad, los médicos le diagnosticaron inclusión intestinal, sin embargo, cuando le detectaron el mal era demasiado tarde y tuvieron que quitarle dos metros de intestino.
La funcionaria del sector médico, se sometió a tres cirugías en cinco días, tuvo peritonitis y septicemia, además estuvo hospitalizada en la ciudad de México. Perdió 42 kilos.
A sus 66 años de edad, se siente recuperada; ganó 10 kilos y el regresar a trabajar a su lugar en el Coesida le devolvió la vida.
Rígida, obsesiva y compulsiva para que todo salga a la perfección, Gabriela Velásquez espera hacer aún más desde sus funciones, incluso, seguir tocando puertas para que la lucha contra el SIDA dé resultados y que cada vez, menos gente sea portadora.








































