En lo personal; ni quito ni pongo presidentes, pero con gusto aprecio que en México surja una nueva cultura cívica que con el voto ciudadano hace historia nacional contra la corrupción y la impunidad.
El dedo índice de la partidocracia, es superado por el dedo “gordo” y robusto de los ciudadanos que acudimos a votar para legitimar autoridades en los diferentes órdenes del poder. Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia y la mayoría en el legislativo, con la histórica participación de los mexicanos en las urnas, la nación mexicana sale ganando y se encamina a tener mejores gobiernos.
Ya conociendo los resultados de los comicios, me permito felicitar a todos los ciudadanos que votaron, especialmente felicito a quienes sabiendo que sus candidatos no ganarían, participaron en las urnas antes de renunciar a sufragar a favor de sus respectivos gallos.
Instalada la nueva cultura contra la corrupción y la impunidad, el desarrollo integral de nuestro país llegara por añadidura. Con autoridades legitimadas por el pueblo, las inversiones llegarán para nuestro progreso compartido.
De mi cosecha puedo decir que se confirma lo que desde mucho tiempo afirmamos en esta columna: La tendencia de Morena era irreversible, debido a que su candidato para la presidencia, no tenía cola que le pisaran, calidad cívica que aspirantes de otros partidos no pudieron presumir.
Por lo tanto, la Guerra sucia que otros partidos políticos hicieron en contra de Andrés Manuel López Obrador y que en los meses de campaña fue más ruda, sucedió que entre más lo atacaban tratando de difamarlo, AMLO más respeto ganaba ante los mexicanos que lo conocen desde hace mucho tiempo.
Ningún político como AMLO, se da el gusto de mandar a su rancho (La chingada) a personajes como a Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Ochoa Reza, Margarita Zavala, Diego Fernández de Cevallos y otros representantes de la oligarquía gobernante que tienen miedo de perder impunidad y los privilegios que solo los millonarios gozan, mientras que más de ochenta millones de pobres sobre viven en pobreza.
A la oligarquía instalada en Los Pinos se les acabo el tiempo, porque hicieron un gobierno para ricos y se olvidaron de los pobres que son mayoría. Debo subrayar que mientras los corruptos de la partidocracia del PRIAN y el PRD formaron un partido de coalición para reciclarse en el poder y seguir robando a la nación a manos llenas, Morena camino firme rumbo a Los Pinos, con el respaldo de los mexicanos progresistas y sin colas que les pisen.
Es digno de reflexión y de evaluación política, que mientras los mexicanos progresistas ya tienen presidente electo y un programa de acción ética con los principios: no robar, no mentir y no traicionar, los priistas notables se reúnen para discutir los principios de un nuevo partido, y que con seguridad no son los mismos que propone Morena.
El simple hecho de que el PRI buscara un candidato externo para contender por la presidencia de la república, resulto una aceptación explicita de que entre los notables priistas, no se tenían confianza ni entre ellos mismos, porque conocían de sus limitaciones para ganar en las urnas.
La paradoja está en que había priistas honestos y capaces para hacer una excelente candidatura, pero sucedió que esos personajes tricolores respetables no quisieron salvar al barco cuando ellos no provocaron el inevitable naufragio. Los priistas notables no quisieron pagar los platos que ellos no habían roto.
Lo he dicho y reitero, la preferencia de Morena en las preferencias cívicas fue irreversible y si los corruptos reciclables querían mantenerse en la presidencia de la república, no les resultaron sus fraudes electorales para seguir hundiendo al país con más de ochenta millones de marginados en pobreza extrema.
Así las cosas, esa jalada de hacer un gobierno de coalición, no fue otra cosa que hacer un mega-cartel de los mafiosos en el poder para seguir entregando los bienes nacionales a los banqueros extranjeros de acuerdo a las reformas estructurales que impulso el fallido Pacto por México obra del PRIAN y del PRD.
En fin ya veremos y diremos desde nuestro Oaxaca.
Es mi opinión. Y nada más…
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