Cuando un trabajador decide dejar su puesto laboral, la renuncia voluntaria suele ser la primera y única opción que viene a la mente. Sin embargo, la Ley Federal del Trabajo (LFT) contempla otra vía muy distinta tanto en su proceso como en sus consecuencias económicas: la rescisión de contrato sin responsabilidad para el trabajador.
Optar por la rescisión en lugar de la renuncia puede marcar una diferencia radical en el monto de dinero que recibes al salir de una empresa.
RENUNCIA VOLUNTARIA VS. RESCISIÓN DE CONTRATO: ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ECONÓMICA?
“Cada una de las terminaciones conlleva diferentes procesos y diferentes consecuencias. Son diferencias que tendrían que ver más con el tema económico”, explica Eduardo Guerrero Hernández, abogado laboral senior en la firma Garrido Licona y Asociados
• Renuncia voluntaria: Ocurre por decisión propia del colaborador. No genera responsabilidad para el patrón ni para el empleado y este último solo recibe su finiquito (partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones, prima vacacional y prestaciones correspondientes).
• Rescisión de contrato por causa imputable al patrón: Aplica cuando el trabajador da por terminada la relación laboral debido a faltas o incumplimientos del empleador. En este caso, el patrón está obligado a pagar una indemnización constitucional y, si corresponde, salarios caídos, lo que representa un monto económico considerablemente mayor.
En muchas ocasiones, detrás de una renuncia aparentemente voluntaria existen situaciones como acoso, discriminación o falta de pago. En esos escenarios, la ley protege al trabajador para que no se jubile únicamente con un finiquito básico.
CAUSALES: ¿EN QUÉ CASOS SE PUEDE RESCINDIR EL CONTRATO LABORAL?
El artículo 51 de la Ley Federal del Trabajo contempla diez causas específicas por las cuales el colaborador puede romper el vínculo laboral sin perder sus derechos a indemnización.
“El artículo 51 de la LFT permite a las personas trabajadoras rescindir el contrato laboral y la consecuencia es que las empresas están obligadas a indemnizarlos”, señala Vanessa Díaz, fundadora de la consultoría Laboral MX.
Entre las causas más comunes señaladas por la ley se encuentran:
• No recibir el salario acordado en la fecha o lugar pactados.
• Engaños del patrón sobre las condiciones de trabajo al momento de la contratación.
• Poner en riesgo la seguridad o salud del trabajador o de su familia.
• Sufrir actos de violencia, hostigamiento, acoso o discriminación por parte del empleador o sus representantes.
¿CÓMO ES EL PROCESO PARA TRAMITAR LA RESCISIÓN LABORAL?
Si consideras que tu situación se ajusta alguna de las causales de la ley, debes tomar en cuenta los siguientes pasos:
1. Plazo legal: Cuentas con un mes a partir de que ocurrió la falta para ejercer esta figura legal.
2. Centro de Conciliación: Debes acudir a esta instancia para iniciar el proceso, exponer los motivos y aportar las pruebas correspondientes.
3. Carga de la prueba: Corresponderá al empleador demostrar que los señalamientos del trabajador no son reales.
CASOS GRAVES: DIRECTO A JUICIO SIN CONCILIACIÓN
Cuando se presentan faltas de extrema gravedad —como acoso sexual, discriminación o violencia—, el trabajador no está obligado a pasar por la etapa de conciliación previa y puede llevar su caso directamente a un juicio laboral.
Una figura en crecimiento gracias a la información.
Aunque en el pasado pocos empleados recurrían a esta alternativa por desconocimiento, el panorama en México está cambiando.
“Es una figura que antes no se ocupaba realmente. Considera que actualmente las personas ya tienen más conocimiento de sus derechos laborales y hay más acceso a la información”, concluye Vanessa Díaz.
Con información de EL ECONOMISTA…












































