Habitantes del municipio de Tlacolula de Matamoros han encendido las alertas ante la presencia de un presunto agresor que, a bordo de una motocicleta, comete actos de acoso contra mujeres en la vía pública.
De acuerdo con denuncias ciudadanas, el individuo opera principalmente en la colonia 2 de Abril, donde aprovecha el anonimato que le brinda el uso de casco y vestimenta oscura para acercarse a sus víctimas, acosarlas y hasta abusar de ellas y huir rápidamente.
ATAQUES RÁPIDOS Y SIN IDENTIFICACIÓN
El caso más reciente ocurrió en la calle Bugambilias, donde una mujer fue interceptada por el sujeto, quien realizó tocamientos en los glúteos sin consentimiento y escapó en cuestión de segundos.
La víctima ya formalizó el reporte ante las autoridades. Además, anunció que iniciará acciones legales, en un intento por frenar este tipo de agresiones.
PATRÓN DE CONDUCTA PREOCUPANTE
Vecinos advierten que no se trata de un hecho aislado, sino de un posible patrón de conducta que pone en riesgo a mujeres que transitan por la zona.
La facilidad con la que el agresor actúa y se da a la fuga refleja vacíos en la vigilancia local y ha generado preocupación sobre la capacidad de respuesta inmediata ante este tipo de delitos.
LLAMADO A DENUNCIAR Y DOCUMENTAR
Ante la situación, ciudadanos han solicitado apoyo comunitario para identificar al responsable. Se pide a quienes cuenten con cámaras de seguridad o puedan obtener evidencia sin exponerse, compartirla con las autoridades.
Asimismo, se recuerda que ante cualquier emergencia se debe contactar al número 911.
EL ACOSO ES UN DELITO
Por otra parte, según el Código Penal Federal, este tipo de conductas puede ser sancionado con penas de entre seis y diez años de prisión, además de multas económicas.
Las autoridades también exhortan a las víctimas a acudir a la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos contra la Mujer por Razón de Género para recibir atención y dar seguimiento legal a sus casos.
ENTRE EL MIEDO Y LA IMPUNIDAD
El caso evidencia una problemática persistente: la violencia cotidiana contra las mujeres en espacios públicos y la dificultad para identificar a los agresores.
Mientras no se logre su captura, el riesgo permanece y la exigencia ciudadana se centra en mayor vigilancia y acciones concretas para garantizar la seguridad.











































