Dormir mal se ha convertido en un problema cotidiano para millones de mexicanos. Actualmente, cuatro de cada diez personas enfrentan dificultades para dormir, una situación que especialistas y organismos internacionales ya describen como una “epidemia” de sueño.
Datos de la Universidad Nacional Autónoma de México indican que más del 45% de los adultos en el país sufre insomnio o mala calidad del sueño, mientras que el tiempo promedio de descanso apenas alcanza seis horas y media por noche, por debajo de lo recomendado por especialistas.
Expertos advierten que este problema no solo afecta el descanso nocturno, sino que impacta la salud física, mental y la calidad de vida, además de incrementar el riesgo de enfermedades.
TECNOLOGÍA, ESTRÉS Y RITMO DE VIDA DETRÁS DEL PROBLEMA
El deterioro del sueño responde a múltiples factores asociados con la vida moderna.
Entre las principales causas destacan:
- El uso constante de teléfonos y pantallas antes de dormir
- El estrés laboral y el ritmo acelerado de vida
- Factores económicos y sociales
- Hábitos irregulares de descanso
Estas condiciones provocan que muchas personas acuesten cansadas, pero no logren dormir profundamente, lo que deriva en fatiga, irritabilidad y dificultades para concentrarse durante el día.
EL SUEÑO: UN PROCESO CLAVE PARA EL CEREBRO
Contrario a la creencia de que dormir significa “apagar” el cerebro, la actividad cerebral continúa funcionando intensamente durante la noche.
La neuropsicóloga Minerva Gutiérrez Martiñón explica que el sueño activa mecanismos fundamentales para el organismo.
“Dormir activa uno de los mecanismos más importantes de restauración del organismo, del que dependen la memoria, el metabolismo, la salud cardiovascular y la fortaleza emocional”.
Durante la noche se alternan distintas fases del sueño:
Fase no REM: incluye sueño ligero y profundo, que permite el descanso físico.
Fase REM: caracterizada por movimientos oculares rápidos y sueños intensos, vinculada al procesamiento emocional y la memoria.
Según la especialista, durante estas etapas se consolidan recuerdos, se regulan emociones y se fortalece el aprendizaje.
CIENCIA Y TECNOLOGÍA EXPLORAN LOS SUEÑOS
El estudio del sueño también avanza con herramientas tecnológicas. Investigadores exploran cómo la inteligencia artificial y la neurotecnología pueden analizar la actividad cerebral durante el descanso e incluso ayudar a comprender mejor los sueños.
Aunque persisten numerosas teorías sobre su significado, la evidencia científica indica que los sueños no tienen interpretaciones universales.
“El significado de los sueños está más relacionado con la historia personal y las vivencias de quien sueña”, explica Gutiérrez Martiñón.
UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA EN CRECIMIENTO
La preocupación por el impacto del mal descanso ha llevado a impulsar campañas internacionales como el Día Mundial del Sueño, que este año se conmemora bajo el lema “Duerme bien, vive mejor: el sueño como pilar de la salud mental”.
Especialistas advierten que si no se atiende el problema, el déficit de sueño podría convertirse en una de las principales crisis de salud pública en la próxima década, debido a su relación con enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales y bajo rendimiento laboral.
CÓMO MEJORAR EL DESCANSO
Para lograr un sueño reparador, los expertos recomiendan adoptar hábitos sencillos:
- Mantener horarios regulares para dormir
- Evitar pantallas antes de acostarse
- Reducir el consumo de cafeína por la noche
- Crear un ambiente oscuro, silencioso y cómodo
Pequeños cambios en la rutina pueden marcar la diferencia en un proceso biológico que, aunque cotidiano, resulta fundamental para la salud y el bienestar.











































