Mientras campañas contra el cáncer de mama iluminan monumentos y concentran atención pública, el cáncer cervicouterino permanece en segundo plano, pese a ser una de las principales causas de muerte entre mujeres en edad reproductiva en México.
Cada día se diagnostican cerca de 28 nuevos casos y mueren 13 mujeres por esta enfermedad, una cifra que resulta más alarmante al considerar que es prevenible en casi su totalidad.
NO ES FALTA DE HERRAMIENTAS, ES FALTA DE ACCIÓN
De acuerdo con la especialista Lucely del Carmen Cetina, el problema no radica únicamente en la mortalidad, sino en lo que no se está haciendo para evitarla.
México cuenta con una cobertura de detección de entre 70% y 80%, además de una vacuna contra el Virus del Papiloma Humano con una efectividad cercana al 99%. Sin embargo, estas herramientas no han sido suficientes para frenar las muertes.
La pregunta es inevitable: si existe prevención, ¿por qué las mujeres siguen muriendo?
FACTORES QUE AGRAVAN LA CRISIS
El cáncer cervicouterino no responde a una sola causa. Factores como el tabaquismo, el uso prolongado de anticonceptivos, la falta de información, las barreras económicas y la escasez de especialistas contribuyen a que el diagnóstico llegue tarde.
A esto se suman desigualdades estructurales: comunidades sin acceso a servicios de salud, falta de insumos médicos y tabúes que impiden hablar abiertamente del tema.
En muchos casos, la enfermedad avanza en silencio durante años. Cuando se detecta, suele estar en etapas avanzadas, lo que reduce las posibilidades de tratamiento efectivo.
EL COSTO DE SOBREVIVIR
Para quienes logran acceder a atención, el reto económico es otro obstáculo. Un tratamiento básico que incluya quimioterapia y radiación puede alcanzar los 600 mil pesos en el sector privado, mientras que un tratamiento integral puede superar los seis millones.
Estas cifras colocan a muchas pacientes ante una disyuntiva crítica: tratarse o enfrentar consecuencias fatales.
INICIATIVAS QUE BUSCAN CERRAR LA BRECHA
Ante este panorama, surgen esfuerzos como “Gunaa Nadipa” (Mujeres Fuertes), impulsado por MSD en conjunto con la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer.
El proyecto se desarrolla en Juchitán de Zaragoza, donde se ha identificado una alta incidencia de cánceres ginecológicos. Su objetivo es llevar información en lengua zapoteca sobre prevención, detección y atención médica.
La iniciativa busca atender una de las principales barreras: el idioma, que limita el acceso a información en diversas comunidades del país.
UNA CRISIS QUE EXIGE VISIBILIDAD
El cáncer cervicouterino evidencia una contradicción profunda: es una enfermedad altamente prevenible que sigue siendo letal por fallas estructurales.
La falta de visibilidad, la desinformación y las desigualdades en el acceso a la salud continúan costando vidas. El reto no es solo médico, sino social.












































