En un mundo donde la imagen lo es todo y la ansiedad acecha cada rincón de la vida cotidiana, una pequeña pastilla se está ganando fama como el “secreto mejor guardado” entre celebridades, creadores de contenido y jóvenes profesionales: el propranolol.
Aunque fue aprobado en 1967 para tratar enfermedades cardíacas, hoy este betabloqueador circula en círculos artísticos, redes sociales y consultorios de telemedicina como una especie de “ansiolítico exprés”, a pesar de que no está aprobado para ese uso.
Su función médica original es disminuir la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que —de forma secundaria— reduce síntomas físicos de la ansiedad como temblores, palpitaciones y sudoración.
UNA GENERACIÓN ANCLADA A LA ANSIEDAD
Para millennials y centennials, la ansiedad no es una condición esporádica, sino el ruido de fondo constante en sus vidas. La inestabilidad económica, la precariedad laboral y la presión social por “triunfar” los obliga a buscar soluciones rápidas. Y es ahí donde entra el propranolol.
“La ansiedad es el mal generacional con el que cargamos”, dicen usuarios en TikTok, pódcast y foros online. Y cada vez son más quienes encuentran en esta píldora —barata y de fácil acceso— una forma de ganar control momentáneo.
CELEBRIDADES QUE LO NORMALIZAN
El boom del propranolol tomó fuerza cuando figuras como Robert Downey Jr. y Rachel Sennott hablaron públicamente de su uso en eventos como los Globos de Oro.
“Tomé un betabloqueador, así que esto va a ser pan comido”, bromeó Downey Jr. en su discurso.
“Tómalo y concéntrate”, recomendó Sennott desde la alfombra roja.
Incluso casos más casuales, como el de Khloé Kardashian, han alimentado la tendencia. En un episodio de The Kardashians, la socialité mencionó que le daba betabloqueadores a su madre para manejar la ansiedad. Poco después, una joven de 23 años consiguió su propia receta por telemedicina, según documenta The Wall Street Journal.
28% MÁS RECETAS DESDE LA PANDEMIA
De acuerdo con la firma IQVIA, proveedora global de datos médicos, las recetas de propranolol han aumentado un 28% desde 2020, justo en la era post-COVID, donde los efectos mentales y emocionales del encierro aún se arrastran.
Erica Fisher, una asistente médica de 33 años, relató que decidió considerar el fármaco tras escucharlo en su pódcast favorito:
“No sabía que lo necesitaba hasta que lo escuché ahí. Estoy pensando en tomarlo antes de mi boda”.
¿CÓMO FUNCIONA REALMENTE?
A diferencia de otros betabloqueadores, el propranolol actúa también sobre los receptores beta del cerebro, lo cual explica por qué puede tener efectos sobre la ansiedad, aunque no trata la raíz del problema psicológico, solo los síntomas físicos.
“Los efectos en el cerebro son los que generan la disminución de la ansiedad”, explica el psiquiatra Nassir Ghaemi, profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts.
¿UNA OPCIÓN MÁS SEGURA QUE EL XANAX?
Una de las razones por las que este fármaco ha ganado popularidad es que no es considerado adictivo, a diferencia de benzodiacepinas como Xanax o Valium, ampliamente recetadas pero con potencial de dependencia.
Sin embargo, los especialistas advierten que esto no lo hace inofensivo. El propranolol puede ser riesgoso para personas con asma, diabetes o presión baja, y en algunos casos extremos, puede causar desmayos si se altera demasiado el ritmo cardíaco.
AUTOMEDICACIÓN Y CULTURA POP: ¿UNA COMBINACIÓN PELIGROSA?
La facilidad con la que se consigue el propranolol por telemedicina o a través de recomendaciones en redes sociales ha encendido las alertas de expertos en salud mental. Lo que comenzó como una herramienta médica especializada, se ha convertido en una moda terapéutica no regulada.
“Me permite relajarme y rendir bien en lugar de preocuparme”, dijo Annabelle Treadwell, quien lo toma dos veces por semana para manejar eventos sociales y laborales.
El riesgo no está solo en el fármaco, sino en la idea peligrosa de que basta una pastilla para “funcionar” en el mundo hipercompetitivo actual.
EFECTOS SECUNDARIOS: NO TODO ES CALMA
Como cualquier medicamento, el propranolol tiene efectos secundarios, algunos de ellos graves. Entre los más comunes y peligrosos se incluyen:
Mareos, aturdimiento
Dificultad para respirar o tragar
Sarpullido, urticaria
Pulso irregular
Fatiga extrema
Inflamación de cara o labios
Desmayos o baja presión severa
¿QUÉ DICEN LAS AUTORIDADES MÉDICAS?
La FDA solo ha aprobado el propranolol para el tratamiento de afecciones cardíacas, no para la ansiedad. Sin embargo, su uso fuera de etiqueta (off-label) se ha vuelto tan común que algunos médicos lo prescriben con conocimiento de causa… y otros, sin demasiada evaluación.
La Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. recomienda:
Cápsulas de liberación prolongada: una vez al día, al acostarse.
Tabletas o solución inmediata: 2-4 veces al día.
No obstante, la advertencia es clara: ninguna dosis debe tomarse sin orientación médica.
¿ALIVIO INSTANTÁNEO O NUEVA DEPENDENCIA CULTURAL?
El propranolol se ha insertado como una respuesta rápida a un mal profundo: la ansiedad estructural de una generación exigida al límite. Pero, como todo atajo, trae consigo peligros: la banalización del tratamiento médico, la normalización de la automedicación, y la ilusión de que basta con silenciar el cuerpo para estar bien.
En un mundo que no se detiene, es válido buscar alivio. Pero la pregunta sigue en el aire:
¿Queremos dejar de sentir… o aprender a enfrentar lo que sentimos?









































