Un joven de 20 años fue sometido y golpeado por un grupo de ciudadanos en la colonia Centro, luego de ser señalado como el responsable de intentar extorsionar a los propietarios de una florería local. El individuo, que portaba un arma blanca, exigía una cuota mensual de 10 mil pesos para permitir que el establecimiento siguiera operando.
LOS HECHOS
Cerca de las 17:00 horas del martes 24 de marzo, las alarmas se encendieron en la calle Zaragoza cuando un hombre con el rostro cubierto ingresó al comercio de flores. Según testimonios de las víctimas, el sujeto amenazó al personal con un cuchillo curvo, advirtiéndoles que debían entregar una suma de 10 mil pesos cada mes bajo el concepto de “cobro de piso”.
Trascendió que la propietaria del lugar ya había sido blanco de amenazas previas vía telefónica, en las que voces desconocidas le exigían pagos ilegales a cambio de “protección” y de no atentar contra su integridad o el negocio.
LA INTERVENCIÓN CIUDADANA
Lejos de ceder al pánico, vecinos y comerciantes de la zona se percataron de la situación y decidieron intervenir. El presunto delincuente intentó emprender la huida, pero fue interceptado en la calle Gante, casi esquina con Francisco I. Madero.
Alrededor de 30 personas rodearon al sujeto y lo derribaron. Los elementos de la Policía Municipal, alertados por el Centro de Control y Comando (C2), arribaron al sitio donde encontraron a la multitud golpeando al joven, quien aún vestía un pasamontañas negro y sostenía un casco de motocicleta.
Tras lograr que la turba se detuviera, los uniformados aseguraron al individuo. En el interior del casco que portaba, se halló el cuchillo curvo con el que presuntamente amedrentó a sus víctimas.
El detenido fue trasladado de inmediato a los separos preventivos del cuartel municipal para recibir atención médica básica y, posteriormente, fue puesto a disposición de la Fiscalía Local. Será esta instancia la encargada de realizar las investigaciones pertinentes y determinar su situación jurídica por los delitos de tentativa de extorsión y lo que resulte.
Edwin García / IGAVEC






































