Lo que parecía una infracción de rutina terminó en violencia en San Antonio de la Cal. Cuando un grupo de transportistas agredió a elementos de la Policía Vial Municipal. Luego de que uno de sus compañeros fuera sancionado por violar el reglamento de tránsito.
El incidente ocurrió este martes 14 de octubre de 2025, cuando un camión de volteo fue detenido por elementos de vialidad. Sin embargo, en cuestión de minutos, otros sujetos a bordo de varios vehículos llegaron al lugar y agredieron físicamente a los oficiales.
LA LEY INCOMODA A QUIENES NO QUIEREN RESPETARLA
La respuesta de los agresores fue violenta y organizada. Su intención: impedir que el acto de autoridad se concretara y, aparentemente, dar un mensaje de impunidad. No es la primera vez que se reportan incidentes de este tipo entre transportistas y cuerpos de seguridad en la zona conurbada de Oaxaca. Lo que abre interrogantes sobre la gobernabilidad en sectores como el transporte pesado.
Uno de los vehículos utilizados en la agresión fue asegurado por los agentes viales, mientras que los responsables emprendieron la huida, pero fueron captados por el sistema de videovigilancia del C-4. Lo que permitió rastrear su ruta de escape.
INVESTIGACIÓN ABIERTA Y AGRESORES IDENTIFICADOS
Aunque no hubo detenidos en el momento, los agresores ya están plenamente identificados, y las autoridades han confirmado que cuentan con líneas de investigación sólidas.
La colaboración con la Secretaría de Movilidad (Semovi) ha sido clave para identificar los vehículos involucrados, mientras que el seguimiento judicial corre a cargo de la Vicefiscalía Regional de Valles Centrales, que integra la carpeta de investigación 27369/OAXACA/2025.
UN PROBLEMA RECURRENTE: VIOLENCIA DEL TRANSPORTE ORGANIZADO
Este hecho pone nuevamente en la discusión pública el actuar de ciertos grupos de transportistas en Oaxaca, que a menudo operan con impunidad, se movilizan en bloque y responden con violencia cuando son sancionados por autoridades locales.
Las imágenes de agresiones anteriores a policías, inspectores o civiles no son nuevas. Lo preocupante es que existen patrones de tolerancia institucional o vacío de autoridad, que propician que estos comportamientos se repitan.
¿QUIÉN CONTROLA LAS CALLES?
Mientras se asegura que la investigación será “exhaustiva” y se promete aplicar el Código Penal con “todo el rigor”, la agresión a servidores públicos en cumplimiento de su deber deja un mensaje claro: hay sectores que siguen creyéndose por encima de la ley.
El caso de San Antonio de la Cal no solo exige justicia. Exige también una revisión estructural del control que tienen ciertos grupos sobre espacios públicos, y del papel real que juegan las instituciones cuando se enfrentan a intereses organizados.







































