Lo que comenzó como una celebración terminó convirtiéndose en una escena de horror. Durante la madrugada de este domingo, un ataque con arma de fuego dejó un saldo fatal: un adolescente sin vida y un hombre lesionado, en las inmediaciones del bar “Santo Pecado”, ubicado en la calle 5 de Mayo de la Primera Sección.
El evento, previamente anunciado en redes sociales, llamó la atención por un inquietante mensaje promocional:
“¿Quién desciende hoy al Inframundo?”
Un texto que, tras los hechos, se volvió tristemente premonitorio.
TESTIGOS RELATAN DETONACIONES Y CAOS
Según vecinos de la zona, los disparos comenzaron poco después de las 2:00 de la mañana, cerca del cruce con la avenida Morelos. El ambiente festivo se descontroló tras una riña entre asistentes, que escaló hasta convertirse en un ataque armado.
Uno de los proyectiles alcanzó a Ángel G., un menor de aproximadamente 15 años, habitante de la colonia Adolfo C. Gurrión. Testigos aseguran que recibió al menos tres disparos. Fue trasladado al Hospital General Dr. Macedonio Benítez Fuentes, donde más tarde se confirmó su fallecimiento.
También resultó herido un militar identificado como Melvis Johan T. P., quien recibió un impacto en la pierna y fue canalizado para su atención médica.
OMISIÓN DE PROTOCOLOS Y DUDAS SOBRE LA INVESTIGACIÓN
Una situación que generó controversia fue la retirada del cuerpo del menor por parte de sus familiares, sin permitir en un primer momento la intervención de las autoridades ministeriales, lo cual pudo haber afectado la preservación de pruebas.
Hasta ahora, la Fiscalía no ha determinado con precisión si el tiroteo ocurrió dentro del bar o en el exterior, lo que ha generado incertidumbre en la comunidad y exigencias de una investigación clara y profunda.
VECINOS DENUNCIAN FALTA DE VIGILANCIA Y REGULACIÓN
La tragedia ha reavivado la molestia entre habitantes de la zona, quienes señalan que el bar “Santo Pecado” ya había sido foco de incidentes violentos anteriores. “Era cuestión de tiempo para que algo así ocurriera”, declaró un residente.
Exigen a las autoridades municipales y estatales una revisión urgente del funcionamiento de estos establecimientos, así como la aplicación de medidas de seguridad efectivas en eventos masivos.
EL DEBATE SOBRE LA RESPONSABILIDAD PARENTAL
Además del señalamiento a las autoridades y a los dueños del bar, algunos sectores de la población han puesto sobre la mesa un tema incómodo pero necesario: la responsabilidad de los padres.
El hecho de que un menor de edad estuviera presente en un evento nocturno y expuesto a situaciones de riesgo, pone en evidencia una falta de supervisión familiar. “No todo es culpa del gobierno. También hay que preguntarse qué hacían esos jóvenes ahí”, mencionó un comerciante local.
UNA PREGUNTA QUE DUELE: ¿QUIÉN DESCENDIÓ AL INFRAMUNDO?
La frase que dio nombre a la fiesta —“¿Quién desciende hoy al Inframundo?”— ha quedado marcada como un siniestro presagio. Lejos de ser solo una estrategia de marketing, el mensaje ahora resuena con una carga trágica e irónica.
Mientras la comunidad de Juchitán exige justicia y respuestas, la realidad es clara: la violencia sigue infiltrándose en espacios que deberían ser seguros, y la vida de un joven se ha perdido en medio del descuido colectivo.
La investigación continúa. Hasta el momento no hay detenidos, y las autoridades no han informado si el establecimiento cuenta con los permisos necesarios ni si enfrentará sanciones.
La sociedad juchiteca espera no solo resultados, sino también acciones concretas que prevengan que esta historia vuelva a repetirse.






































