El pasado 9 de junio, Mario Alberto Lover Martínez, un soldado originario de Ciudad Ixtepec, Oaxaca, falleció durante un ataque con drones en Ucrania, confirmaron sus familiares. De 37 años, Lover había servido en la Policía Federal antes de enrolarse en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania.
FAMILIARES EXIGEN REPATRIACIÓN ANTE OBSTÁCULOS DIPLOMÁTICOS
Según Ernesto Zárate, primo político del fallecido, la familia ha sostenido contacto con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el consulado mexicano en Ucrania, sin embargo, el proceso está detenido ya que “el cuerpo del joven no ha sido localizado”. Hasta ahora no han recibido respuestas claras de las autoridades ucranianas ni de organismos internacionales.
“Que me lo traigan… ¡Qué más puedo pedir!”, declaró entre lágrimas la madre de Lover, Amalia, según medios que la entrevistaron.
Su hermana Arcelia añadió que incluso se informó que los cuerpos podrían estar en refrigeradores en áreas controladas por las tropas rusas o ucranianas, pero sin confirmación.
DE POLICÍA FEDERAL A VOLUNTARIO EN EL FRENTE
Mario Alberto inició su carrera como miembro de la Policía Federal desde los 17 años. Tras la creación de la Guardia Nacional en 2019, rechazó incorporarse y emigró a Estados Unidos donde recibió entrenamiento en el grupo Delta del Pentágono. Posteriormente viajó a Ucrania, donde sirvió ocho meses como voluntario
En Ucrania, formó parte de la Legión Internacional y murió durante un bombardeo con drones rusos que dejó más de mil 200 muertos según registros citados por ex compañeros
HOMENAJE Y ARTÍCULO DE DEFENSA DE LA LIBERTAD
En redes, la cuenta “Policías con Dignidad, Valor y Justicia” lo recordó así:
“El alma de un guerrero que siempre está en guerra y lucha cuando se atentan las libertades y derechos, no por odio ni rencor, sino para proteger a quien más ama” .
Su trayectoria también incluyó liderar un colectivo de ex policías que se oponían a ser transferidos a la Guardia Nacional.
TRÁMITES ESTANCADOS Y URGEN REPATRIACIÓN
La familia teme que, sin certeza sobre la ubicación del cuerpo, el proceso de repatriación quede en suspenso indefinido.
“Desde el día que nos avisaron que cayó en combate, lo único que pedimos es que lo traigan a casa”, dijo Araceli Lover Martínez. Aunque cuentan con respaldo de la SRE y el consulado, “no se ha logrado obtener los permisos para que el cuerpo salga de Ucrania”, advierten.
Temen que el conflicto prolongado impida cualquier avance hasta que se declare una tregua.
Finalmente, Mario deja dos hijos y una familia que, entre el dolor, mantiene viva la esperanza de regresarlo y brindarles un sepelio digno. Su historia plantea un dilema: el precio humano de las guerras lejanas y la urgencia de la repatriación como un acto de justicia para quienes se jugaron la vida por convicciones ajenas.





































