Han pasado seis meses desde que Erick Adair Torres Bazán fue sustraído del Centro de Justicia de Huajuapan de León por pobladores de San Andrés Yutatío, en la región Mixteca de Oaxaca. Desde entonces, su familia vive un calvario entre la desesperación, el miedo y la falta de respuestas por parte de las autoridades.
La desaparición ocurrió el 7 de abril, tras un linchamiento ocurrido en San Andrés Yutatío. Aquella noche, los habitantes de esa comunidad irrumpieron en los separos para llevarse a dos presuntos responsables de un homicidio. Entre ellos Erick Adair. Desde ese momento, nada se sabe de su paradero.
UNA INVESTIGACIÓN ESTANCADA
Los familiares acusan a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) de no avanzar en las investigaciones ni ofrecer información concreta. Han acudido, sin éxito, a diversas instancias: la Vicefiscalía Regional de la Mixteca, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO).
“Queremos saber si está vivo o muerto. Estamos desesperados porque nadie nos hace caso”, expresó un familiar, al tiempo que exigió a la FGEO transparencia y resultados.
De acuerdo con su testimonio, la carpeta de investigación ha sido trasladada en varias ocasiones entre Huajuapan y la ciudad de Oaxaca. Pero, sin avances visibles. Las llamadas de seguimiento, aseguran, son ignoradas o rechazadas.
TEMOR Y DESAMPARO
La familia de Erick Adair también ha denunciado amenazas que los obligaron a huir de Huajuapan. Aunque continúan insistiendo en la búsqueda.
“Nos da miedo, pero no podemos quedarnos callados. Queremos justicia”, declararon.
La incertidumbre se ha extendido durante medio año, en medio de rumores que señalan que los hombres sustraídos habrían sido asesinados o permanecen retenidos en San Andrés Yutatío. Ninguna autoridad ha confirmado ni desmentido estas versiones.
EXIGEN INTERVENCIÓN FEDERAL
Ante la falta de acción estatal, los familiares pidieron la intervención directa del gobernador Salomón Jara Cruz y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para que el caso sea retomado con seriedad.
“Si él hizo algo, que lo juzguen conforme a la ley, pero no con violencia. Yo sé que es inocente”, insistieron.
El caso de Erick Adair se suma a una larga lista de desapariciones en Oaxaca donde la justicia comunitaria, las omisiones institucionales y la impunidad se entrelazan. Con ello, dejando a las familias en un limbo doloroso.
EL DEBER DE LAS AUTORIDADES
La desaparición de Erick Adair Torres Bazán no sólo exhibe la fragilidad de la seguridad en la Mixteca, sino también la falta de coordinación entre instancias encargadas de procurar justicia. Mientras las comunidades justifican sus actos bajo el argumento de los “usos y costumbres”, el Estado permanece ausente, sin garantizar el derecho a la vida y al debido proceso.
A seis meses de los hechos, la pregunta de su familia sigue sin respuesta:
¿dónde está Erick Adair?






































