La mañana de este lunes, Michoacán fue escenario de un nuevo acto de violencia que ha dejado a la comunidad consternada. Lizbeth Estela Romero Tafolla, directora de Seguridad Pública del municipio de Angamacutiro, fue asesinada a disparos frente a su hogar. El ataque se produjo cerca de las 7:10 horas en la calle Nicolás Bravo, en la zona centro de la localidad.
LOS HECHOS
Según información preliminar, Romero Tafolla fue agredida con un arma de fuego por sujetos desconocidos hasta el momento. La Fiscalía General de Michoacán ha iniciado una carpeta de investigación para esclarecer los detalles del homicidio, pero no se han reportado detenciones relacionadas con el caso. Las autoridades también han confirmado que aún no se ha identificado a los presuntos responsables.
El alcalde de Angamacutiro, Hermes Pacheco, corroboró el asesinato de la funcionaria, aunque no proporcionó detalles adicionales ni confirmó si la directora había recibido amenazas previas al ataque.
ANTECEDENTES DE INSEGURIDAD
La violencia en Michoacán ha ido en aumento, y este asesinato se suma a una serie de hechos preocupantes en la región. A principios de agosto, Maribel Juárez Blanquet, exalcaldesa de Angamacutiro, fue secuestrada por un grupo armado. Hasta la fecha, su paradero sigue siendo un misterio. Lo que ha generado alarma sobre la seguridad de los funcionarios públicos en la zona.
En un desarrollo paralelo, también se reportó el asesinato de Aurelio Santos Contreras, exalcalde de Cotija, quien fue atacado a tiros cerca del Colegio de Bachilleres local. Se informa que su cuerpo fue encontrado en la calle Campestre de la colonia Los Corrales. Santos, quien había gobernado Cotija entre 2018 y 2021 bajo el partido Morena, había buscado la reelección en 2024 como candidato del PRD, tras haber perdido la última contienda electoral ante Yolanda Sánchez Figueroa, quien también fue asesinada en junio.
REACCIONES Y SEGURIDAD
Ambos asesinatos reflejan un patrón alarmante de violencia dirigida hacia figuras políticas y de seguridad en Michoacán. La Fiscalía del Estado está tomando medidas para investigar los crímenes y asegurar la zona, mientras que los servicios de emergencia llevaron a cabo el levantamiento de los cuerpos para su traslado al Servicio Médico Forense (Semefo).
Por otra parte, los ciudadanos de Michoacán están demandando una respuesta más contundente por parte de las autoridades para abordar esta creciente ola de violencia, que no solo afecta a las víctimas directas, sino que también siembra el miedo en la comunidad y en aquellos que se desempeñan en cargos públicos.
Finalmente, las autoridades enfrentan el reto de restaurar la confianza en el sistema y garantizar la seguridad de todos sus habitantes en un entorno cada vez más violento.





































