Una trágica muerte encendió las alarmas sobre las condiciones en los centros de rehabilitación, luego de que una joven fuera encontrada muerta en el interior del centro Camino Hacia la Fe, ubicado en la agencia Pueblo Nuevo, en lo que inicialmente parece un suicidio.
Sin embargo, las circunstancias que rodean su deceso, junto con el hecho de que la alerta fue realizada con un par de horas de retraso, generó dudas y preocupación, tanto entre sus familiares como en las autoridades.
Según el reporte preliminar, el hallazgo fue realizado por familiares de Verónica Lizbeth A. M., de 26 años, alrededor de las 21:00 horas, cuando su tía Carmen J. la encontró suspendida con una sábana, colgada de una ventana en su habitación.
Sin embargo, la última vez que la vieron con vida fue a las 18:00 horas y no se reportó el incidente hasta pasadas dos horas, lo que levantó interrogantes sobre la respuesta del personal del centro.
El detalle de que la víctima fuera encontrada sin signos vitales y en un estado avanzado de descomposición (con coloración morada en el cuello), llevó a las autoridades ministeriales, en conjunto con la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), a iniciar una investigación más profunda para esclarecer si la muerte fue un suicidio o si se trata de un posible homicidio imprudencial o negligencia por parte del centro.
La Fiscalía local abrió una carpeta de investigación y las autoridades trabajan en la recopilación de pruebas y declaraciones del lugar que presume ser un espacio de apoyo y rehabilitación.
No es la primera vez que uno de estos centros, que deberían ofrecer seguridad y atención integral, están bajo la lupa de cuestionamientos sobre maltrato, negligencia e incluso violencia. El abuso, las condiciones precarias e incluso la falta de personal capacitado no son situaciones aisladas; son problemáticas recurrentes que investiga la autoridad.






































