Aquel domingo 03 de mayo, un despertar de terror vivieron los habitantes de las colonias Santa Rosa y San Juan Diego. El reloj marcaba las 07:15 horas cuando un macabro hallazgo interrumpió la calma del amanecer: sobre la tierra y el asfalto de la prolongación de la calle Valerio Trujano yacía el cuerpo de un hombre boca arriba, rodeado por un enorme charco de sangre que ya comenzaba a secarse bajo los primeros rayos del sol.
La escena era dantesca y desgarradora. Sobre el rostro y la cabeza de la víctima reposaba una enorme y pesada piedra de cantera, con bordes afilados y completamente teñida de rojo. El asesino utilizó esta roca con saña brutal para arrebatarle la vida, dejando caer el objeto con tanta fuerza que provocó una fractura severa y una exposición masiva de masa encefálica que horrorizó a los primeros testigos que caminaban por el lugar.
LOS HECHOS
Tras los gritos de la gente y el reporte a los servicios de emergencia, patrullas de la Policía Municipal y una ambulancia de Bomberos arribaron al sitio a toda prisa con las sirenas encendidas.
Los paramédicos, con el botiquín en mano, se acercaron al cuerpo sólo para confirmar lo evidente: el hombre ya no tenía signos vitales, sus extremidades estaban rígidas y la muerte había sido instantánea debido al traumatismo craneoencefálico severo.
De inmediato, los uniformados desalojaron a los curiosos y acordonaron la calle con cintas amarillas, cerrando el paso vehicular y peatonal para preservar la trágica escena del crimen, la cual quedó custodiada bajo una tensa atmósfera vecinal.
LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES E IDENTIFICACIÓN DE LA VÍCTIMA

Peritos en criminalística forense y agentes de la Unidad de Alto Impacto de la Vicefiscalía Regional de la Mixteca llegaron para iniciar con el peritaje detallado. Los peritos midieron la distancia de las manchas hemáticas, tomaron fotografías desde diversos ángulos y, utilizando guantes de látex, levantaron la roca homicida para guardarla en bolsas de evidencia en busca de huellas dactilares.
Posteriormente, levantaron el cadáver para trasladarlo al anfiteatro municipal para la necropsia de ley.
El occiso era un hombre de tez morena clara, de aproximadamente 1.65 metros de estatura. Al momento del hallazgo, vestía un suéter color verde con cuello café, short negro y tenis color azul.
Habitantes del sector señalaron que, aunque desconocían su identidad y nombre legal, el hombre era visto frecuentemente por la zona recolectando botellas de plástico y PET para subsistir. Las primeras hipótesis sugieren un ataque directo, aunque se desconoce el móvil del crimen.
EL DETENIDO Y SU SITUACIÓN JURÍDICA
Con las pruebas periciales, las huellas de la roca y los testimonios de los colonos en la mano, la Fiscalía General del Estado solicitó de manera urgente una orden de aprehensión a un juez.
Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones desplegaron un operativo relámpago de rastreo en las zonas aledañas que terminó con la captura del presunto homicida.
El hoy detenido, un hombre identificado como J.A.P.N., ya se encuentra tras las rejas de una celda preventiva y fue presentado ante el juez de control en los juzgados locales; en las próximas horas se definirá si es vinculado a proceso por el delito de homicidio calificado con ventaja y saña.
Edwin García / IGAVEC





































