La captura de Ismael “El Mayo” Zambada el 25 de julio de 2024 marcó un antes y un después para el Cártel de Sinaloa. De acuerdo con documentos judiciales estadounidenses citados por International Crisis Group (ICG), el cofundador de la organización criminal habría sido sometido, sedado y trasladado a Estados Unidos por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, como parte de una estrategia para obtener beneficios judiciales para él y su hermano, Ovidio Guzmán.
El episodio detonó una disputa por el control de la organización que, casi dos años después, mantiene dividido al que durante décadas fue considerado uno de los cárteles más poderosos de México.
CUATRO FACCIONES SE DISPUTAN EL CONTROL
El informe La guerra de los herederos en Sinaloa, publicado el 7 de julio de 2026 por International Crisis Group, concluye que la estructura del Cártel de Sinaloa se encuentra fragmentada en cuatro grandes bloques: Los Mayos, Los Chapitos, el grupo encabezado por Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”, y la facción de Aureliano Guzmán Loera, conocido como “El Guano”.
Según el análisis, Los Mayos serían los principales beneficiados del conflicto al recuperar amplias zonas de Culiacán y extender su influencia hacia regiones que anteriormente permanecían bajo control de Los Chapitos.
Entre los territorios mencionados se encuentran Villa Juárez, Jesús María y parte del municipio de Concordia, donde, de acuerdo con testimonios recabados por el organismo, disminuyó la presencia del grupo liderado por los hijos de Joaquín Guzmán.
LOS CHAPITOS CONSERVAN ZONAS ESTRATÉGICAS
Pese a las pérdidas territoriales, el informe sostiene que Los Chapitos mantienen una presencia relevante en Mazatlán, considerado un punto estratégico por su puerto marítimo, utilizado presuntamente para la importación de precursores químicos destinados a la producción de fentanilo.
El documento también atribuye a esta facción operaciones en otras regiones del sur del estado y menciona señalamientos de autoridades federales relacionados con el secuestro de trabajadores mineros ocurrido en Concordia durante 2026.
“EL CHAPO ISIDRO” CONSOLIDA SU INFLUENCIA
Mientras la violencia se concentró en el centro del estado, el norte de Sinaloa registró menores niveles de homicidios, una situación que el informe atribuye al control ejercido por Fausto Isidro Meza Flores, “El Chapo Isidro”.
Según Crisis Group, su organización logró mantenerse al margen de la confrontación directa entre Los Mayos y Los Chapitos, fortaleciendo su control sobre rutas de producción y tráfico de fentanilo.
En tanto, Aureliano Guzmán Loera, “El Guano”, aparece como un actor con influencia regional, aunque sin un territorio claramente definido y con alianzas variables con otras facciones.
MÁS DE 20 CÉLULAS OPERAN EN EL ESTADO
El estudio identifica al menos 20 células criminales activas que operan mediante alianzas cambiantes con los principales grupos.
Entre ellas destacan Los Ninis, Los Salazar, Los Rusos, Los Cabrera Sarabia, Los Mata Salas, Los Rugrats, Grupo Flecha, Los Cholos y Fuerzas Especiales Limón, además de otras organizaciones locales cuya presencia varía según la región.
Para los investigadores, esta fragmentación ha hecho más compleja la dinámica del crimen organizado en Sinaloa al multiplicar los actores armados y las disputas territoriales.
LA ALIANZA CON EL CJNG CAMBIÓ EL ESCENARIO
Uno de los hallazgos relevantes del informe es la presunta alianza entre Los Chapitos y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Aunque el Gobierno de México negó inicialmente la existencia de ese acuerdo, el documento señala que en junio de 2026 autoridades federales reconocieron que integrantes del CJNG brindaron apoyo económico y operativo a la facción de los hijos de Joaquín Guzmán.
No obstante, Crisis Group sostiene que se trató de una colaboración limitada y no de una integración plena entre ambas organizaciones criminales.
EL FENTANILO MANTIENE SU RENTABILIDAD
Pese al conflicto interno, el mercado del fentanilo prácticamente no registró alteraciones, según el informe.
El organismo señala que los precios y la disponibilidad de la droga permanecieron estables tanto en México como en Estados Unidos, debido a que su producción requiere pocos recursos, laboratorios de pequeña escala y cantidades reducidas de precursores químicos.
Más de la mitad del fentanilo asegurado por autoridades mexicanas entre 2021 y 2024 habría sido producido en laboratorios ubicados en Sinaloa, mientras que los insumos continúan ingresando principalmente desde China a través de puertos como Manzanillo y Mazatlán.
UN IMPERIO CRIMINAL MÁS ALLÁ DEL NARCOTRÁFICO
El informe advierte que las organizaciones derivadas del Cártel de Sinaloa han diversificado sus fuentes de financiamiento más allá del tráfico de drogas.
Entre las actividades ilícitas documentadas figuran la extorsión, el robo de combustible, la minería y tala ilegales, el tráfico de fauna silvestre, las apuestas clandestinas y el comercio ilícito de tabaco y cigarrillos electrónicos.
De acuerdo con testimonios recopilados por Crisis Group, estos ingresos han permitido que las distintas facciones mantengan su capacidad operativa pese a las pérdidas territoriales sufridas durante la confrontación.
Para el organismo internacional, la fragmentación del Cártel de Sinaloa no representa un debilitamiento definitivo de la organización, sino una reconfiguración del poder criminal cuya evolución aún está lejos de concluir.











































