La violencia volvió a teñir de sangre las calles de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. En menos de 12 horas, la ciudad fue escenario de dos ataques armados que dejaron dos personas ejecutadas y al menos cuatro heridas, en hechos separados pero con patrones comunes: mototaxistas como blanco y ausencia de reacción efectiva por parte de las autoridades.
ATAQUE ARMADO EN SITIO DE MOTOTAXIS
La noche del jueves, un grupo de hombres armados abrió fuego contra personas reunidas en el sitio de mototaxis “NÁ ROSA GÓN”, ubicado a un costado de las vías del tren, cerca de la parada de transporte hacia Rancho Gubiña.
Según testimonios, el ataque fue sorpresivo y brutal. Durante la balacera, varios intentaron huir, corriendo hacia el mercadito 2 de Noviembre o buscando refugio en un laboratorio cercano. Uno de los heridos fue trasladado por civiles en un mototaxi azul.
El saldo inmediato: un hombre ejecutado y cuatro personas lesionadas, trasladadas de emergencia al Hospital General “Dr. Macedonio Benítez Fuentes”.
La víctima mortal fue identificada como Juan Carlos S. M., de 40 años, originario de la cuarta sección. Su esposa fue quien reconoció el cuerpo en la escena del crimen.
Los heridos fueron:
Felipe J. A., 40 años, Segunda Sección.
Gael S. M., 35 años, Segunda Sección.
Juan G. B. L., 42 años.
Una mujer aún no identificada oficialmente.
HORAS ANTES, OTRO MOTOTAXISTA FUE ASESINADO EN LA COLONIA COLOSIO
El mismo jueves, pero por la tarde, otro mototaxista fue ejecutado a balazos mientras se encontraba estacionado en la colonia Luis Donaldo Colosio, también en Juchitán.
La víctima fue identificada como Iván V., de 42 años, vecino del callejón de las Iguanas en la Segunda Sección. En un acto que evidencia la desconfianza en las instituciones, sus propios familiares retiraron el cuerpo de la escena antes de que llegaran las autoridades, un hecho que subraya el deterioro de la relación entre sociedad y Estado.
SIN DETENIDOS, SIN EXPLICACIONES Y CON UN PUEBLO EN SILENCIO
Ambos ataques se suman a una ola de violencia que no cede en Juchitán, donde las ejecuciones se han vuelto parte del paisaje cotidiano. Pese a la presencia de fuerzas de seguridad, no hay personas detenidas ni avances claros en las investigaciones.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca ha iniciado las diligencias correspondientes, pero hasta el cierre de esta edición no ha emitido una postura clara ni ofrecido líneas de investigación sólidas. De manera extraoficial, se presume que los hechos podrían estar relacionados con disputas internas entre sitios de mototaxis o conflictos locales no resueltos.
UNA CIUDAD SECUESTRADA POR LA IMPUNIDAD
Juchitán está atrapado entre la violencia creciente y el abandono institucional. Las ejecuciones de mototaxistas, sector ampliamente organizado pero vulnerable, se han vuelto frecuentes, mientras la estrategia de seguridad parece inexistente o ineficaz.
La reacción ciudadana —como el retiro de cuerpos sin esperar a la autoridad— revela una profunda pérdida de confianza en las instituciones. La violencia no solo cobra vidas: destruye el tejido social, fomenta la ley del más fuerte y arrincona a una población cada vez más temerosa y desprotegida.
Finalmente, urge una respuesta coordinada y efectiva. Porque mientras las autoridades hablan de estrategias, la sangre sigue corriendo en las calles.






































