Un trágico desenlace tuvo la búsqueda de Ángel José Betanzos López, el joven de 24 años que había sido reportado como desaparecido desde el pasado 09 de mayo en el municipio de Villa Tejúpam de la Unión, Teposcolula. Tras varias jornadas de rastreo, un operativo conformado por agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), elementos de la Policía Municipal y un nutrido grupo de pobladores locales peinaron las zonas de difícil acceso de la comunidad. El despliegue culminó con el hallazgo del cuerpo del joven en el fondo de la barranca conocida popularmente como “Tío Chay”.
El escenario del hallazgo confirmó la violencia con la que se cometió el crimen. El cadáver se encontraba semienterrado entre la tierra y la maleza, en un avanzado estado de putrefacción y con severas afectaciones debido a que ya comenzaba a ser devorado por la fauna nociva y los animales de rapiña de la zona.
Durante la inspección ocular y los primeros peritajes en el sitio, los investigadores policiales detectaron que el cuerpo presentaba al menos dos heridas profundas producidas presuntamente por proyectiles de arma de fuego: la primera localizada en la zona del pecho y una segunda que le destrozó la mandíbula.
Agentes de la AEI acordonaron el perímetro forense para recolectar los indicios que permitan esclarecer el móvil del homicidio. Horas más tarde, ordenaron el levantamiento del cuerpo para su traslado inmediato al anfiteatro municipal, donde médicos legistas le practicarían la necropsia de ley antes de ser devuelto a sus familiares para que puedan brindarle sepultura.
Edwin García / IGAVEC









































