La tarde de este martes 16 de septiembre, la ciudad de Juchitán fue escenario de una ejecución doble que ha conmocionado a la comunidad de Juchitán de Zaragoza. Dos jóvenes fueron asesinados a balazos al salir de un bar ubicado en la calle 2 de Abril, en pleno centro de la ciudad.
Según testigos, las víctimas caminaban sobre la avenida Hidalgo, entre las calles Independencia y 2 de Abril. Cuando fueron alcanzados por sujetos armados que, sin mediar palabra, abrieron fuego.
Ambos jóvenes cayeron de inmediato sobre el pavimento, sin oportunidad de reacción. Lo que evidencia la brutalidad del ataque. Las víctimas fueron identificadas como Alan Eduardo P. L., de aproximadamente 25 años, y Oscar C., de entre 25 y 27 años, ambos vecinos de la Primera Sección, en el callejón Angélica Pipi. Trascendió que los dos hombres eran primos, lo que ha generado un profundo pesar entre sus familiares y vecinos.
¿UN AJUSTE DE CUENTAS O UN CRIMEN SIN MOTIVO?
Las autoridades han comenzado la investigación y, según las primeras líneas de indagatoria, este ataque podría estar relacionado con un ajuste de cuentas. Sin embargo, no se descartan otras hipótesis sobre el móvil del doble homicidio. El crimen se produjo en una de las zonas más transitadas de la ciudad. Lo que refuerza la sensación de impunidad que se vive en Juchitán ante la creciente ola de violencia.
Además, este hecho se suma a la serie de crímenes que han golpeado a la ciudad en las últimas semanas, generando un creciente temor entre los habitantes. La falta de información sobre los responsables y el recrudecimiento de la violencia han aumentado la preocupación sobre la efectividad de las estrategias de seguridad en el municipio.
ZONA ACORDONADA Y DILIGENCIAS DE LA FISCALÍA
Tras el asesinato, la zona fue acordonada por elementos de seguridad pública, mientras que agentes de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) llevaron a cabo las diligencias correspondientes. El levantamiento de los cuerpos fue realizado en presencia de peritos, quienes colectaron los indicios necesarios para esclarecer el crimen.
El suceso ha dejado una huella profunda en la comunidad local, que exige respuestas urgentes sobre el origen de la violencia que se vive en el Istmo, en especial en Juchitán. Donde la paz parece haber sido reemplazada por el miedo a la violencia descontrolada.
LA VIOLENCIA NO DA TREGUA EN JUCHITÁN
Por otra parte, este nuevo crimen evidencia el creciente clima de inseguridad en Juchitán. Una ciudad que parece ser incapaz de frenar el incremento de los homicidios y enfrentamientos armados. La violencia ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una amenaza constante que afecta la vida cotidiana de los habitantes del Istmo.
Finalmente, la exigencia de justicia y seguridad es cada vez más fuerte entre la población. Además clama por medidas más efectivas para erradicar la violencia y recuperar la tranquilidad en sus calles.







































