“Yo no estoy arrepentida, porque no asesiné a nadie, a mí me detuvieron y enviaron a prisión, por haber participado en el movimiento social de 2006 y por ello me encarcelaron por un homicidio que yo no cometí, no puedo sentirme culpable.
Si acepté ser culpable, fue porque la AEI detuvo a mi hija y me dijeron que si no aceptaba, a ella la culparían del homicidio del profesor”, señaló María del Rosario, en entrevista con el Imparcial de Oaxaca, una mujer que lleva ocho años presa por el delito de homicidio y secuestro, que como afirma ella, no cometió.
María del Rosario con un cubrebocas rosa puesto y una blusa blanca, sentada en un banco, realiza su labor con ahínco, el cual que consiste en hacer cubrebocas que servirán para proteger la salud de ella y de sus compañeras, así como de presos de otros centros penitenciarios de Oaxaca, para evitar ser contagiados por el Covid-19.
María del Rosario dijo estar tranquila, pero considera injusta su detención y descabellada su sentencia a 86 años de prisión; han pasado tres años que ha apelado a su sentencia y por fin un juez la aceptó y se ordenó la reposición del proceso, desde la declaración preparatoria.
“Con esto de la amnistía estamos trabajando para poder salir, ya que estoy luchando para demostrar mi inocencia”, comenta.
¿El delito del que la acusan, lo cometió usted?
“Pues lógico que no, el gobierno no perdona. Yo estuve metida de lleno en el movimiento del 2006, fui una de las personas que trasmitía desde radio cacerola y le daba muy duro al gobierno y sabemos que cualquier acto tiene consecuencias”, afirma la mujer.
La prisionera menciona que cuando la aprehendieron le informaron que había asesinado al profesor jubilado Jesús Alfonso C. P., a quien ella refiere, sí conoció.
La policía la acusó que en compañía de otras personas diciéndole cometieron el homicidio y que el finado antes de morir le arañó los brazos y el pecho.
Sin embargo, María del Rosario menciona que no fue así y le mostraron una foto, en donde la víctima tenía en las uñas piel de su agresor y esas pruebas se debieron haber analizado, ya que restos de carne pertenecían al verdadero asesino y no a ella. “En mi asunto hay mucha incoherencia y violaciones en el procedimiento”, aseguro.
Por otra parte, fue amenazada que si no aceptaba su culpabilidad, su hija era la que iba a quedar detenida e inculpada del secuestro y homicidio del profesor, sin embargo, no le cabía en la mente y en el corazón que su descendiente de 14 años fuera a la cárcel, es por ellos que tuvo que asumir su responsabilidad, no le quedaba de otra.
“A mis 50 años caí presa, hoy tengo 58 años, la Policía me golpeó, me torturó psicológicamente; al ministerial que me torturó le dije, tú y yo nos volveremos a ver las caras, y me contestó que si lo estaba amenazando, por lo que le contesté, algún día nos vamos a ver al mismo nivel y vas a saber amar a dios en tierra de indios.
Al principio lo insultaba, ahora le digo, dios te bendiga, porque aquí es la casa del jabonero, el que no cae resbala y el que no, lo empujan” (Sic.).
La fémina continúa platicando, “aquí estoy, voy a salir de aquí más fuerte que nunca, mi hija me dice cuando salgas ya no va hacer cartas en papel, ahora todo es por internet, yo tengo que aprender y a lo mejor salgo con un poco de rencor, pero ya libre se me pasara”.
Ella para pasar el tiempo en el penal se dedica al dibujo y hace figuras con hilos, y muestra un Snoopy, una Santa Muerte, llaveros de varias figuras, los cuales vende para sobrevivir.
María del Rosario recordó que ella conoció al maestro Francisco Toledo desde hace muchos años y que ella le hizo una figura del maestro con su paleta y pincel y se lo regalo.
Finalmente, la interna manifestó que tiene fe en Dios y en las autoridades para que se haga justicia y quede libre, ya que el crimen que le imputan no lo cometió y junto con sus abogados los demostraran, además agradeció el apoyo de custodias y de la Subsecretaría de Prevención y Reinserción Social, así como de la Comisión Nacional Derechos Humanos.
La historia
María del Rosario fue detenida y acusada de haber participado del crimen del profesor jubilado Jesús Alfonso y en su declaración preparatoria de fecha 3 de agosto del 2012, negó los cargos en su contra.
Según expediente penal, los hechos se cometieron a las 22:25 horas, del 15 de noviembre del 2011, se tuvo conocimiento que en el paraje Los Cerritos, camino a la colonia Ampliación Volcanes, colindante con San Luis Beltrán, se encontraba tirado un cadáver del sexo masculino, envuelto en una cobija y maniatado con cinta canela; llevándose a cabo la diligencia de levantamiento de cadáver por el agente del Ministerio Público, asistido de peritos en materia de planimetría, fotografía y medicina.
El ahora occiso había sido reportado como desaparecido el 9 de noviembre de 2011, pidiendo sus captores vía telefónica la cantidad de 160 mil pesos como rescate, motivo por el cual, con fecha 11 de noviembre de 2011, fue iniciada la averiguación previa 771(SADAI) 2011, por lo que hace al delito de secuestro en contra de quien o quienes resulten responsables.







































