Un hombre identificado con las iniciales E.V.R. fue sentenciado a 55 años y seis meses de prisión tras ser declarado responsable de los delitos de abuso sexual agravado y equiparado a la violación agravada en perjuicio de dos hermanas menores de edad. Quienes fueron víctimas de agresiones sexuales reiteradas en el municipio de Zimatlán de Álvarez. Así lo informó la Fiscalía General del Estado de Oaxaca a través de un comunicado.
De acuerdo con la resolución judicial, los ataques ocurrieron entre 2020 y 2022 dentro del entorno familiar. Una circunstancia que incrementó el nivel de vulnerabilidad de las víctimas y prolongó el tiempo en que los hechos permanecieron ocultos.
LOS ATAQUES SE REGISTRARON EN EL HOGAR Y EN UN NEGOCIO
Las investigaciones establecieron que una de las niñas tenía apenas seis años de edad cuando sufrió un primer abuso sexual entre agosto y octubre de 2021 en una vivienda del Barrio de San Juan.
Meses después, en enero de 2022, la menor volvió a ser víctima de una agresión sexual. Esta vez en el interior de un establecimiento ubicado en el Barrio de San Lorenzo, en el mismo municipio.
En un hecho distinto, la otra víctima, una adolescente, fue atacada el 25 de mayo de 2020 mientras dormía en su domicilio, también ubicado en el Barrio de San Lorenzo.
LAS VÍCTIMAS ENFRENTAN SECUELAS PSICOLÓGICAS
Durante el proceso penal se acreditó que las agresiones provocaron graves afectaciones en la salud mental de ambas menores.
Los dictámenes especializados señalaron trastornos de adaptación con ansiedad, estados depresivos, preocupación constante, angustia persistente e intranquilidad, secuelas que reflejan el impacto que este tipo de delitos deja en las víctimas, incluso varios años después de ocurridos los hechos.
LA SENTENCIA BUSCA GARANTIZAR JUSTICIA
Tras valorar las pruebas presentadas durante el juicio, el juez determinó la responsabilidad penal del acusado y le impuso una condena de 55 años y seis meses de prisión. Además del pago de una multa conforme a la legislación vigente.
La resolución representa un avance en el acceso a la justicia para las víctimas; sin embargo, también vuelve a poner de relieve la necesidad de fortalecer los mecanismos de detección temprana y denuncia de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes. Especialmente cuando ocurre dentro del núcleo familiar, donde este tipo de agresiones suele permanecer oculto por miedo, dependencia o amenazas.
Finalmente, la sentencia también evidencia la importancia de brindar atención psicológica especializada y acompañamiento integral a las víctimas. Esto, debido a que las consecuencias de estos delitos trascienden el ámbito penal y pueden afectar su desarrollo personal y emocional durante muchos años.







































