En la tarde de este domingo, el terror volvió a apoderarse de las calles de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Un ataque armado perpetrado en un restaurante de nombre Pescados y Mariscos Domi. Ubicado sobre la carretera Juchitán–Santa María Xadani, en la colonia 28 de Agosto (Novena Sección Cheguigo), dejó dos personas asesinadas a balazos.
Las víctimas, según reportes preliminares y sin confirmación oficial, habrían intentado resguardarse dentro del establecimiento mientras eran perseguidas por sus agresores. Quienes finalmente las acribillaron dentro del local ante testigos y comensales.
LOS CUERPOS FUERON LEVANTADOS POR SUS FAMILIARES
A pesar de la magnitud del crimen y el lugar público donde ocurrió, los cadáveres no fueron levantados por las autoridades forenses, sino por los propios familiares de las víctimas. Quienes los trasladaron a sus domicilios antes del arribo de la Fiscalía.
Los elementos de la Policía Municipal llegaron después para acordonar el área y preservar los pocos indicios que no se perdieron con la alteración de la escena. Más tarde, agentes de la Vicefiscalía Regional del Istmo acudieron al sitio para iniciar las diligencias correspondientes y abrir la carpeta de investigación.
Sin embargo, no hay información oficial sobre detenciones, identificación de los agresores o el posible móvil del crimen.
IMPUNIDAD Y SILENCIO OFICIAL: LA OTRA CARA DE LA BALACERA
Este nuevo hecho violento ha encendido nuevamente las críticas ciudadanas. La población ha hecho uso de las redes sociales para expresar su hartazgo, no solo por la violencia, sino por la falta de respuesta por parte de las autoridades municipales, estatales y federales.
“Y Miguel Quetu sin novedad jajajaja que bárbaro”, escribió un usuario, en clara referencia al presidente municipal.
“Los polis sin meter las manos. Estatales, guachos, guardias nacionales bien gracias, como siempre, día con día”, expresó otra cuenta.
“Quetu da la cara. El pleito que ellos tienen es contigo, no con el pueblo. Y castigan al pueblo cobardemente para demostrar poderío delincuencial”, se lee en otro mensaje.
“Eres servidor público, no vemos acción tuya Quetu. Mejor renuncia, ten dignidad, da la cara a los medios y renuncia”, reclamó otro internauta.
Las redes se han convertido en un muro de denuncias públicas ante una administración señalada por su pasividad, frente a una violencia que ya no distingue hora ni lugar.
ENTRE BALAS Y CÓMPLICES SILENCIOSOS
El doble asesinato ocurrido en un restaurante, en un punto visible de la ciudad, a plena luz del día, expone la fragilidad institucional y la normalización de la violencia en una de las regiones más golpeadas por el crimen organizado.
Que los cuerpos sean retirados por los familiares, antes que por peritos, pone en entredicho la presencia del Estado de derecho en Juchitán.
A pesar de los reclamos sociales, el silencio de la presidencia municipal y de las corporaciones de seguridad ha sido absoluto. Ningún posicionamiento oficial ha sido emitido al cierre de esta nota.
¿A QUIÉN LE TOCA PONER ORDEN?
La pregunta que queda flotando entre el miedo y la indignación ciudadana es una sola:
¿Quién tiene el control de Juchitán? ¿La autoridad o el crimen organizado?
Finalmente, mientras no haya respuestas, ni justicia, ni prevención, la violencia seguirá cenando en cualquier mesa, en cualquier calle y a cualquier hora.






































