La figura de Noé Pérez Urquidi, asesinado el pasado 27 de octubre en Salina Cruz, no solo simboliza la violencia que sacude al Istmo, sino también las complejidades del liderazgo sindical en una región donde el poder político y económico se entrelazan.
Como Secretario General de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), Pérez Urquidi fue un actor clave en los debates sobre desarrollo y obra pública. En 2024, participó en gestiones para destrabar los bloqueos que afectaban el acarreo de materiales en la construcción del rompeolas del puerto de Salina Cruz, un proyecto estratégico del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Su papel como interlocutor con autoridades estatales lo llevó a mantener diálogo con Yesenia Nolasco Ramírez, titular de la SEMOVI, a quien reconoció públicamente por acercar programas de movilidad al puerto.
En 2025, en cambio, Pérez Urquidi denunció que autoridades municipales intentaban “imponer un sindicato a inversionistas locales”, evidenciando tensiones entre intereses laborales y políticos.
POLÉMICAS Y SOMBRAS
No todo en su trayectoria estuvo exento de controversia. En diciembre de 2024, circularon acusaciones sobre la supuesta entrega irregular de concesiones de pipas de agua y permisos municipales, señalamientos que nunca se aclararon públicamente.
Aun así, Pérez Urquidi mantenía una presencia activa en redes sociales, donde se mostraba cercano a su base sindical, compartía mensajes festivos y recibía felicitaciones de figuras políticas.
UNA MUERTE QUE DEJA PREGUNTAS
El crimen que terminó con su vida ha generado consternación y dudas. No se han revelado los móviles ni se han identificado a los responsables.
La ejecución de Pérez Urquidi no solo representa la pérdida de un dirigente local, sino también el colapso de la confianza en las instituciones encargadas de proteger a quienes, desde el ámbito sindical, defienden causas laborales en un contexto cada vez más violento.
El silencio que rodea su muerte contrasta con la visibilidad que tuvo en vida. Su historia —entre la gestión y la controversia— hoy se convierte en reflejo de un país donde el liderazgo puede ser tan peligroso como necesario.







































