La historia se repite, pero con un desenlace distinto. Ofelia L.P.R., conocida en las calles como “La Serranita” o “Capibara”, fue detenida y vinculada a proceso por el delito de robo calificado con violencia moral a las personas, tras un operativo realizado en el Centro Histórico de Oaxaca.
Como ya habíamos informado a través de El Imparcial de Oaxaca, su nombre no pasó desapercibido: es nieta de “La Serrana”, la carterista más temida de los años 80 y 90 en la capital oaxaqueña. Una mujer que se convirtió en leyenda entre los comerciantes del Mercado de Abasto y las calles del zócalo.
Ahora, su descendiente parece haber intentado continuar con esa herencia delictiva. Aunque esta vez la justicia la alcanzó.
DETENCIÓN EN PLENO CORAZÓN DE LA CIUDAD
La captura ocurrió en el cruce de las calles 20 de Noviembre y Valerio Trujano, zona conocida por su alto flujo comercial y donde el robo al descuido es cotidiano.
Elementos de la Policía Municipal la sorprendieron junto con una cómplice identificada como Gabriela “N.”, durante un operativo denominado “Operación Cazador”. El cual está diseñado para desarticular bandas carteristas que operan entre los mercados, tiendas departamentales y bancos.
Según la investigación, “La Serranita” utilizaba un método calculado: observaba a sus víctimas dentro de sucursales bancarias o tiendas Coppel, iniciaba conversación y las seguía hasta el exterior.
Cuando la víctima se encontraba aislada, era abordada, amenazada y despojada de su dinero o pertenencias.
Según las propias autoridades, uno de los casos más recientes ocurrió el 12 de julio de 2025. Cuando una mujer fue asaltada tras retirar efectivo en la tienda Coppel de la calle Hidalgo, en pleno centro de Oaxaca.
“La abrazaron, la sometieron y bajo amenazas le quitaron el dinero que llevaba en una mochila”, detalla el expediente penal.
UNA SOMBRA LLAMADA “LA SERRANA”
El linaje del delito recorre generaciones. “La Serrana”, abuela de Ofelia, se volvió casi un personaje de culto en la crónica urbana oaxaqueña: una carterista sigilosa, astuta y temida, que durante décadas operó entre el bullicio del Mercado de Abasto sin ser atrapada.
Su fama trascendió al punto de convertirse en advertencia popular: “Cuida tu bolsa, anda la Serrana”, se escuchaba entre los comerciantes.
Pero mientras la abuela escapó siempre entre la multitud, la nieta terminó tras las rejas, atrapada no solo por un operativo policial, sino por una historia heredada y maldita.
“La Serranita creyó continuar la leyenda de su abuela, pero terminó escribiendo su propio epílogo judicial”, comentaron vecinos del Centro Histórico.
UNA NUEVA GENERACIÓN DE LADRONES
Las autoridades señalan que “La Serranita” no actuaba sola, sino como parte de una red delictiva familiar que opera en la zona metropolitana de Oaxaca.
El perfil de estas bandas ha cambiado: ahora mezclan engaño, cercanía y violencia psicológica, atacando sobre todo a mujeres y personas mayores que retiran efectivo de bancos o tiendas departamentales.
Aunque la Fiscalía presume avances con la Operación Cazador, comerciantes del centro aseguran que los robos “nunca se han ido, solo cambian de rostro”.
La captura de la nieta de “La Serrana” reabre el debate sobre la persistencia del delito como herencia social y cultural en barrios marcados por la pobreza y la impunidad.
DE LA CALLE AL JUZGADO
Tras su detención, Ofelia fue puesta a disposición de un juez de control. Quien dictó prisión preventiva y la vinculó a proceso por el delito de robo calificado con violencia moral.
El juzgado otorgó dos meses para la investigación complementaria. Mientras la acusada permanece recluida.
“Se determinó su vinculación a proceso y prisión preventiva tras analizar las pruebas por el robo cometido con violencia moral”, dicta la resolución judicial.
La historia de La Serranita simboliza una transición entre dos épocas: la de la picardía de antaño y la del delito urbano actual, más agresivo y sin romanticismo.
ENTRE LA LEYENDA Y LA REALIDAD
Oaxaca, escenario de leyendas y contrastes, vuelve a ser testigo de cómo el crimen también se hereda.
La nieta de una figura mítica del hampa local enfrenta hoy la justicia de un sistema que ya no tolera el mito del ladrón urbano.
El legado de “La Serrana”, que alguna vez inspiró temor y fascinación, se apaga con su descendiente tras las rejas.






































