La indignación crece en el Istmo de Tehuantepec. En redes sociales, cientos de voces se alzan exigiendo justicia por los asesinatos de la niña Noelia Daylen, de apenas cuatro años de edad; su madre Adeline G. L., de 21 años de edad; Carlos Eduardo, de 19 años de edad, y Karla V. S., de 25 años de edad, el pasado lunes en la ciudad de Juchitán de Zaragoza.
“Ya no es Juchitán de las Flores, es Juchitán de las balas”, expresan usuarios en redes sociales, donde también circula un video musical con ritmo de rap en el que se critica duramente al presidente municipal por la ola de violencia que azota a la población. En la letra, los intérpretes reclaman que, si el edil Miguel Sánchez Altamirano no puede con la inseguridad, “mejor renuncie y deje gobernar a quien sí pueda”.
EL CASO QUE HA ESTREMECIDO A OAXACA
El caso de la pequeña Noelia ha estremecido a la ciudadanía que, desde la noche del martes (cuando se confirmó su muerte), exige castigo ejemplar para los responsables. Colectivos y organizaciones feministas, como el grupo 8 de Marzo, pidieron a las autoridades activar los protocolos de la Alerta de Género en el municipio, señalando que la violencia contra mujeres y menores ha alcanzado niveles alarmantes.
“Con las infancias, no”, expresaron en un pronunciamiento público.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) confirmó la detención de tres mujeres presuntamente implicadas en los hechos: Rosa Isela P. G., de 42 años; su hija María Guadalupe S. P., de 27, y Rosa Estela B. N., de 29 años, originarias de Tonalá, Chiapas, y del Estado de México, respectivamente. De acuerdo con las primeras líneas de investigación, las autoridades indagan si las detenidas fueron reclutadas por un grupo criminal que opera en la zona del Istmo.
A través de publicaciones en redes sociales, familiares de la menor compartieron mensajes de dolor y despedida.
“No tengo palabras para expresar mi sentir, el coraje y la impotencia de la maldad que hay en este mundo. Descansa en paz, mi amada pequeña”, escribió uno de sus parientes.
En Juchitán de Zaragoza, la violencia no da tregua. Los habitantes coinciden en que los homicidios se han vuelto parte del día a día, mientras el clamor de justicia por Noelia y su madre se convierte en símbolo del hartazgo de un pueblo cansado de vivir entre el miedo y la impunidad.
DESPIDEN ENTRE LLANTO Y DOLOR A NOELIA DEYLAN

Entre llanto e impotencia, familiares, amigos y vecinos despidieron el miércoles 12 de noviembre, a la pequeña Noelia Deylan Santiago García, en medio de una profunda tristeza que embargó a toda la comunidad juchiteca.
El cortejo fúnebre recorrió las calles de la ciudad acompañado por decenas de personas que, con flores blancas en las manos, exigieron justicia por el brutal crimen que ha conmocionado a Oaxaca. El cuerpo de la menor fue sepultado junto al de su madre en el panteón municipal de Juchitán, cerrando así un doloroso capítulo que ha dejado marcada a toda una región.
RECUENTO DE LOS DAÑOS
La tragedia inició el lunes 10 de noviembre, cuando la madre de Noelia fue asesinada cobardemente junto con otras personas. En medio del caos, la pequeña fue reportada como desaparecida, lo que dio inicio a una intensa búsqueda encabezada por familiares, vecinos y autoridades. El martes 11 de noviembre, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca confirmó el hallazgo sin vida de la menor, noticia que estremeció a toda la comunidad.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), tres personas han sido detenidas por su presunta participación en estos hechos, mientras continúan las investigaciones para esclarecer completamente el crimen y castigar a todos los responsables.

EXIGEN CASTIGO Y CERO IMPUNIDAD
Durante el sepelio, los presentes exigieron justicia y mayor seguridad para las mujeres, niñas y niños de la región del Istmo de Tehuantepec.
“Noelia y su mamá no merecían esto. Exigimos justicia y que estos crímenes no queden impunes”, expresó una vecina entre lágrimas.
La conmoción se ha extendido más allá de Juchitán, donde colectivos y organizaciones sociales han manifestado su indignación por este nuevo caso de violencia que enluta a Oaxaca.
Hoy, los restos de Noelia Deylan descansan al lado de su madre, mientras su historia se convierte en un símbolo de la urgente necesidad de frenar la violencia contra las mujeres y la niñez en el estado.






































