Lo que inició como un intento de asalto a un cuentahabiente terminó convirtiéndose en una balacera abierta en plena mañana istmeña. Dos hombres a bordo de una motocicleta habrían seguido a su víctima tras un retiro bancario y lo alcanzaron en el estacionamiento de La Panzona, junto al emblemático monumento a la Mujer Tehuana.
Según los primeros reportes, los agresores se aproximaron con la intención de despojar al conductor de una camioneta de la suma que minutos antes había retirado. Sin embargo, el asalto se frustró cuando un presunto guarura de la víctima respondió desenfundando un arma y abrió fuego contra los motociclistas, dejándolos heridos.
El tiroteo provocó alarma entre los pocos presentes en la zona, un espacio que suele ser de tránsito cotidiano, lo que elevó la tensión ante el eco de los disparos.
DOS MOTOCICLISTAS HERIDOS Y REDUCIDOS
Tras los impactos, los presuntos asaltantes quedaron tendidos sobre el pavimento. Uno presentaba una herida de bala en el glúteo y el otro un disparo en el hombro izquierdo. Minutos después, arribaron elementos de la Policía Municipal, Guardia Nacional y personal militar, quienes aseguraron la zona y permitieron la entrada de paramédicos.
Ambos sujetos fueron estabilizados y trasladados a un hospital bajo estricta custodia. Fuentes preliminares refieren que los dos son originarios de Juchitán de Zaragoza, vecinos de la colonia Luis Donaldo Colosio. También trascendió que uno de ellos habría pasado cerca de diez años en prisión por robo con violencia. Las autoridades, no obstante, mantienen sus identidades reservadas.
VIOLENCIA CRECIENTE EN EL ISTMO
Este nuevo incidente confirma un patrón en aumento: asaltos a cuentahabientes, ataques armados y delitos cometidos en motocicleta, modalidad que ha crecido durante los últimos meses en el Istmo de Tehuantepec. La población ha denunciado la falta de vigilancia efectiva, la impunidad y el temor constante, especialmente en zonas comerciales.
La respuesta armada del escolta refleja otro fenómeno que avanza silencioso: la aprobación social hacia la defensa por cuenta propia en un contexto donde la ciudadanía se siente desprotegida. Aunque aplaudida por muchos, esta tendencia abre un debate complejo sobre la seguridad pública y los límites legales del uso de armas.
UNA RED DIGITAL QUE APLAUDE EL TIROTEO
En redes sociales, el episodio se convirtió en un hervidero de opiniones. La mayoría celebró que los presuntos ladrones hubieran sido detenidos a tiros:
- “Felicidades al señor que respondió con su arma, ya basta de tanto ratero.”
- “Dios bendiga al que defendió su vida.”
- “Excelente, por fin alguien les hizo frente.”
- “Así deberían terminar todos los asaltos.”
También aparecieron comentarios más duros que cuestionaron incluso la labor médica hacia los heridos, reflejando un clima de enojo ciudadano y un deseo de justicia inmediata.
Estas reacciones dan cuenta de la profunda molestia social ante la delincuencia, pero también evidencian el riesgo de que la violencia se normalice como respuesta cotidiana.
IMPLICACIONES LEGALES AÚN EN LA MESA
Pese al respaldo social, especialistas consultados advierten que el uso de armas por civiles o escoltas no siempre queda justificado bajo la figura de legítima defensa. La autoridad deberá determinar si el arma utilizada está registrada y si el tirador enfrentará un proceso penal. Hasta el momento, no se ha confirmado su identidad ni su estatus jurídico.
La Fiscalía investiga tanto el intento de asalto como la intervención armada del presunto guarura para establecer responsabilidades.






































