ANA MARÍA SOLEDAD CRUZ VASCONCELOS
No hay gobernador oaxaqueño que no enarbole la bandera de Juárez en su discurso. La frase más universal del Benemérito de las Américas, no falta en sus elocuentes expresiones: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Esta frase encierra toda la Filosofía jurídica de quien fue un excelente abogado, que entendió la fórmula de vivir en paz.
Otra de sus frases célebres, “La ley, siempre ha sido mi espada y mi escudo”, “no reconozco el derecho de ningún hombre a gobernar por la fuerza”, “No puede haber reforma sin libertad, ni libertad sin virtud”, “El gobierno tiene el deber de proteger al desamparado y perseguir el crimen”. Estas frases son fruto del profundo conocimiento de Juárez, sobre la Teoría del Estado.
Es cierto que nuestro gobernador del Estado de Oaxaca es de profesión ingeniero, y no está obligado a ser experto en Derecho, ni en Teoría del Estado. Sin embargo, un gobernador para ser un buen estadista, debe empaparse sobre la Teoría del Estado, que viene a ser el análisis de cómo se constituye el poder político, las formas de gobierno, la legitimidad de las instituciones y las relaciones entre el Estado y la Sociedad Civil.
Conocer los fundamentos de la Soberanía, ¿qué es una autoridad?, la legitimidad. Los derechos y obligaciones de los ciudadanos, buscando entender cómo se organizan las sociedades, cómo se mantiene el orden y la justicia y el bienestar en general. A través de diversas corrientes y visiones, desde el contractualismo de Rosseau, hasta el Marxismo.
La Teoría del Estado ofrece una visión comprensiva sobre el papel del Estado en la vida social, política y económica. Juárez lo entendió bien, tan es así que fue protagonista de la lucha interna, de mayor calado, misión imposible en sus tiempos. LA SEPARACIÓN DE LA IGLESIA Y EL ESTADO. No me voy a detener a realizar tal análisis, porque me alejo de la pregunta inicial: ¿nuestro gobernador es Juarista?
Una de las instituciones jurídicas de mayor relieve en la Reforma Juarista fue instituir el Registro Civil. Esta institución la tenemos en casa, es facultad local del Estado, incluso municipal. (esto último me reservo explicar en otra ocasión, me gustaría fuera en persona). El gobernador es el protagonista de esta institución juarista. Desde su fundación en Oaxaca, 1862, hasta 1982 pasaron, más de cien años, en el olvido el registro civil. A ningún gobernador le interesó; ¿por qué? No tenía una función política.
Es a partir de los años 80 que surge el Registro Nacional de Población dependiente de la Secretaría de Gobernación, con el fin de crear una clave única de identidad. Lo que hoy es la CURP. Que, por cierto, hubo una fuerte oposición de los partidos políticos, en especial los de izquierda, porque decían que sería para un control de los opositores al régimen. Y toma una relevancia la función del Registro Civil, que empieza la revolución de esta institución, y por haber presentado un proyecto de reforma al código civil del Estado de Oaxaca, en 1982, en la que se crea por primera vez una Dirección del Registro Civil, fui designada la primera directora de esta institución, que en el interior del Estado prácticamente estaba bajo el encargo de los jueces del Poder Judicial en el Estado.
Ya se imaginan, cuántos libros con actas sin firmar, que los jueces ante el exceso de trabajo, porque incluso cartulaban como notarios públicos y era registradores al mismo tiempo de sus escrituras de compraventa y demás. Ya se imaginarán el poder económico de un juez. Se peleaban algunas plazas. Yo tenía 23 años, era agente del Ministerio Público, durante mis estudios universitarios, trabajé en un juzgado de Distrito, así que ganaba todas las apelaciones de parte del Ministerio Público.
El Pleno de Magistrados me designó jueza, y yo me sabía preparada, pero nula experiencia de vida. Es decir, era yo pura teoría, sin malicia. Y a diferencia de la opinión del presidente Andrés Manuel López Obrador que, para ser juez, no se requiere experiencia. Opino lo contrario, no sólo se necesita experiencia judicial sino madurez de pensamiento, que sólo con la edad, se adquiere.
Pues al frente de la primera Dirección del Registro Civil, sin presupuesto ni personal, sólo la capacidad de simplificar los trámites, reduje al 50% el personal de las dos únicas oficialías y así empezó esta institución. Señor gobernador, dese una vuelta por las oficinas, pero de sorpresa. El director no se encuentra ni ahora ni en los últimos treinta años; han nombrado a personas de la política local, unas sin ser abogadas. Otros con licencia para robar, con tarifa mensual para los oficiales del interior del Estado. No digo que siga esta horrible práctica, pero falta la designación de abogados expertos en materia civil. No cualquier abogado. Y menos que haya estado en la campaña de su gobierno. Esa gente no se le quita la costumbre de perseguir al gobernador en sus giras, y abandonar sus oficinas que se van a la deriva, quítese de encima tantos moscos, que vayan a despachar a las instituciones a su cargo. Para eso tiene coordinador de la oficina de gobierno, tiene consejero jurídico y a los secretarios. Sólo los indispensables deben acompañarle.
Mande a alguien a sacar una copia certificada de un libro de nacimientos. Le dicen son 240 pesos, y uno pregunta ¿dónde pago? Le contestan, aquí, ¿cómo, no en una caja oficial de Finanzas? Y contestan es igual. O sea que tiene una caja receptora particular en las oficialías.
Le tomé foto a un libro desbaratado, que por ignorancia de un director en la época del ex gobernador Heladio Ramírez, metió a trámite de aclaración, (procedimiento que incluí en el código civil de 1982 para evitarle a los particulares el martirio de llevar un juicio formal, por errores sencillos). Y cómo eran múltiples los errores, pero algunos en el 100% de las actas y de una lógica elemental la corrección. Se giraron circulares para evitar que tuvieran que aclarar un acta por cualquier cosa. Al sacar la copia certificada, pues, les dicen tiene mal el lugar de nacimiento. Y no es verdad, solo que las empleadas antes de 1983 que empezamos la capacitación en todos los municipios, no asentaban la ciudad, solo el domicilio en que había nacido o el hospital.
Este director, de la época de Heladio Ramírez, decidió ignorar mis circulares, y le dio la carga de corregir el acta a los particulares, que no tienen la culpa del descuido de una institución. Desde entonces, están haciendo esto y resulta que el particular tiene que pagar dos certificaciones, tiene que esperar varios días y luego ya corregida también pagar derechos por el trámite.
Y lo peor es la destrucción de los libros del Registro Civil, debidamente empastados y ahora, con las hojas sueltas, por tantos pegotes de las aclaraciones, se deforman, que igual se pierden algunas actas sueltas, y son guardadas en unas cajitas de cartón. Eso pasa cuando un director no tiene clara su función. ¿Tienen control del papel sellado? A las oficialías les falta mucha presentación para la importancia que tienen. Me parece les sobra personal. Son amables, al igual que los oficiales. Necesitan unas instalaciones dignas. Necesitan un salón para celebrar los matrimonios, mejor Veracruz, tiene un espacio muy bonito para que las parejas que celebran uno de los actos más importantes de su vida. Por lo menos la foto sea equiparable al costo del servicio. Gobernador, le pido honre a Juárez, no solo en el discurso. Sino en los hechos.


































