Marzo inicia y con él, una fecha que cada año resuena con más fuerza: el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. En México y el mundo, las calles se tiñen de morado y verde, los cantos de justicia resuenan y las pancartas alzan las voces de quienes ya no están. No es una celebración, es una jornada de memoria, lucha y resistencia.
La marcha del 2020 marcó un antes y un después en nuestro país. Alrededor de 80 mil mujeres tomamos la capital para exigir una respuesta del Estado ante la violencia que nos atraviesa a diario. Desde el acoso en las calles hasta los feminicidios, vivimos en un país donde ser mujer significa estar en constante peligro.
Pero no es una lucha nueva. Desde los años 90, el feminismo ha buscado formas de hacerse escuchar. En un principio, con performances y manifestaciones simbólicas que muchas veces fueron ridiculizadas. ¿Recuerdan Un violador en tu camino? Cuando lo replicamos en México, no faltaron las burlas y las descalificaciones. Pero al final, lo logramos: el mundo nos vio y escuchó. Y seguimos marchando porque la violencia no ha cesado.
El 8 de marzo tiene raíces históricas profundas. En 1908, 129 mujeres murieron calcinadas en la fábrica Cotton de Nueva York por exigir igualdad laboral. Fue un crimen de Estado, un castigo a la lucha obrera de las mujeres. Un año después, se conmemoró por primera vez el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces, en todos los rincones del mundo, millones nos hemos unido para exigir lo mismo: derechos, justicia, igualdad.
Hoy, seguimos gritando nombres que no deberían estar en nuestra memoria colectiva porque deberían estar vivas: Ivonne, Sol, Dafne Fátima, Ingrid, Debanhi… No olvidamos, no perdonamos.
Si este #8M es tu primera marcha, sal a las calles con nosotras. Marchamos por las que ya no pueden, por las que vendrán, por ti y por todas. Porque nos queremos vivas, libres y sin miedo.
Hermanas, nos vemos el 8M
X: Natali_Cruz_


































