A través de la campaña estatal Oaxaca Libre de Trata, se busca brindar herramientas para la identificación y prevención de este delito y como parte de la ruta de acción para evitar y sancionar el delito en la entidad. Incentivar la participación de la ciudadanía, principalmente de las juventudes en la promoción y defensa de los derechos humanos, quienes son la piedra angular en el proceso de transformación para el estado.
Las personas necesitadas de protección internacional que se mueven de manera irregular o que se encuentran en situaciones prolongadas son particularmente vulnerables a ser víctimas de trata y pueden no ser capaces de buscar ayuda de las autoridades estatales para escapar de una situación de explotación.
Los esfuerzos para abordar la trata de personas exigen un enfoque de múltiples organismos, que implica una estrecha coordinación entre los organismos gubernamentales pertinentes y las organizaciones internacionales y nacionales en un amplio espectro de actividades que abarcan la justicia penal, el compromiso judicial y los derechos humanos.
La trata de personas es un delito en el que se utiliza a las víctimas para explotarlas en la pornografía, prostitución, laboralmente o se abusa de ellas en otras formas. Todos podemos ser víctimas, pero son más vulnerables las mujeres, niñas, niños y adolescentes, así como las personas migrantes.
Para evitar ser víctimas de trata de personas, es necesario que en los perfiles de las redes sociales nunca se publique información personal, por ejemplo, nombre completo, domicilio, número telefónico, o el de otras personas; no compartir fotos de familiares o amigas y amigos, o cualquier información personal de manera pública.
Limitar el acceso sólo a las personas más cercanas, no usar las redes para conocer gente ya que puede ser muy peligroso. Desconfiar de anuncios o personas que ofrecen trabajos muy atractivos, principalmente si el trabajo es fuera de la ciudad donde se vive, más aún si solicitan fotografías en traje de baño o con poca ropa.
Áreas protegidas
Durante los últimos 20 años, en el estado se han creado diversas áreas protegidas comunitarias que a pesar de ser pequeñas, generalmente se encuentran inmersas en actividades productivas que mantienen la estructura y composición de los bosques a nivel de paisaje. En Oaxaca existen ocho áreas naturales protegidas establecidas por decreto y 140 de conservación voluntaria, las cuales hasta el momento se encuentran en buen estado, pero con el riesgo latente de que el crecimiento urbano, incendios forestales, cacería furtiva y otros factores las afecten.
La conservación de los ecosistemas de Oaxaca se ha fortalecido mediante diferentes programas de manejo de sus manglares y selvas que incluyen acciones de vigilancia comunitaria, prevención de incendios, rehabilitación de obras de infraestructura turística, cercados de exclusión de ganado y otras labores. Si las comunidades destinan zonas para Áreas Naturales Protegidas de manera voluntaria estarán contribuyendo a la solución para combatir el cambio climático, como ha sucedido en San Marcos Arteaga, San Francisco Yosocuta, Santa María Natividad, Santa María Tindú, entre otras, donde han asignado de manera voluntaria áreas de conservación.
Las ocho áreas naturales protegidas son Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, Parque Nacional Huatulco, Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Parque Nacional Benito Juárez, Monumento Natural Yagul, Santuario Playa Escobilla, Santuario de la Playa de la Bahía de Chacahua y el Área de Protección de Flora y Fauna Boquerón de Tonalá́.
Cuidar la biodiversidad de un país es mucho más que publicar decretos. El manejo forestal sostenible, la restauración de ecosistemas, el impulso de los productos agroforestales, el manejo de la vida silvestre y, en general, la potenciación de actividades económicas sustentables y regenerativas en zonas ambientalmente sensibles son apenas algunas de las acciones que deben impulsarse a la par de las nuevas reservas y santuarios.


































