La reciente pandemia aceleró cambios que ya estaban en proceso. La tecnología digital y ahora la inteligencia artificial han modificado nuestras formas de trabajar, comunicarnos y hasta mirar el mundo. La prensa no ha escapado a esa transformación y, ante esta realidad, es momento de hacer una pausa en el comentario político para emprender una labor importante y trascendente.
El periódico de papel, ese viejo compañero que durante más de un siglo acompañó la vida cotidiana de nuestras sociedades, se encuentra en retirada. No desaparecerá, pero ha dejado de ocupar el lugar central que tuvo durante generaciones. En Oaxaca lo vemos con claridad: cada vez son menos los diarios que circulan por las calles.
Para muchos, cuando un periódico cierra simplemente desaparece una empresa. Para quienes hemos vivido el periodismo desde dentro, la pérdida es mucho mayor. Con cada medio que desaparece también se van voces críticas y una parte de la memoria colectiva.
Como historiador, hay algo que me interesa particularmente: durante décadas, los periódicos construyeron enormes archivos fotográficos. Miles de imágenes registraron personajes, acontecimientos, calles, movimientos sociales, ceremonias, tragedias y momentos aparentemente insignificantes que, con el paso del tiempo, se convirtieron en historia. La Historia del siglo XX no solo se escribió en archivos oficiales, sino también en las páginas de periódicos y revistas.
Las páginas impresas pueden conservarse en una hemeroteca. La Hemeroteca Pública de Oaxaca “Néstor Sánchez Hernández” ha realizado durante años una importante labor de preservación de nuestra memoria periodística.
Pero ¿qué ocurre con los negativos, fotografías y archivos que permanecieron en las redacciones o en las casas de los fotógrafos?
Muchos permanecen todavía en cajas; otros quizá ya terminaron en la basura. Y cada día que pasa resulta más difícil saber quién aparece en una fotografía, cuándo fue tomada o cuál es el contexto que la explica. Una fotografía puede sobrevivir al periódico que la publicó, pero también puede morir antes que la memoria que contiene.
Por ello, desde mi doble condición de periodista e historiador, quiero anunciar una iniciativa personal para rescatar la memoria fotográfica de la prensa oaxaqueña.
El primer paso será localizar y censar los archivos fotográficos periodísticos que todavía existen, tanto en la capital como en las distintas regiones del estado. Después vendrá el trabajo de identificación, organización y curaduría para, con autorización de sus propietarios y respetando los créditos de los autores, buscar las mejores condiciones para su conservación y consulta futura.
Existe un precedente que me toca personalmente: la familia Sánchez Islas entregó al Archivo General del Estado de Oaxaca el archivo fotográfico generado por “Carteles del Sur” y la revista “Oaxaca en México”. Es apenas una parte de lo que todavía podemos rescatar.
Buscaré a periodistas, fotógrafos y familias de quienes ya no están para invitarlos a participar. Quiero comenzar formando un equipo multidisciplinario de periodistas, historiadores y especialistas que nos ayude a convertir esta preocupación en un proyecto serio.
Esta iniciativa coincide con el cierre de otra etapa personal. Después de varios años de escribir sobre política, haré una pausa en mis colaboraciones semanales en esta sección. No abandono el periodismo; temporalmente quiero cambiar las preguntas.
La divulgación de la ciencia es una actividad que me apasiona y que considero particularmente necesaria en Oaxaca. Tenemos investigadores, estudiantes y proyectos que merecen ser conocidos. Quiero ser su voz porque somos mucho más que gastronomía y folclor.
Si los editores de esta casa lo consideran pertinente, continuaré colaborando desde las páginas de cultura para dar voz a estudiantes de posgrado e investigadores talentosos de nuestra querida Oaxaca.
No dejaré el comentario de opinión política porque no soy ajeno a ella. Solamente haré una pausa para lanzar un proyecto que debe hacerse ahora, antes de que terminen en la basura valiosos archivos que son parte de nuestra historia y de la memoria de los reporteros que estuvieron detrás de ella.
No dejemos que nuestra historia termine en la basura. Invito a quienes tengan archivos fotográficos de prensa a valorarlos, conservarlos y sumarse a este esfuerzo.
































