La pieza, que tendrá su estreno mundial en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), se plantea como un oratorio escénico y ritual músico-teatral dedicado a la curandera nacida en Huautla de Jiménez en 1894 y fallecida en 1985. A través de la música, el canto y la escena, la obra recupera parte de la memoria de una mujer cuya palabra y conocimiento se encuentran profundamente ligados a la cosmovisión del pueblo mazateco.
El montaje explora la dimensión espiritual de las prácticas de María Sabina, el poder sanador que atribuía a la medicina sagrada y el impacto que tuvo el encuentro de su cultura con personas ajenas a sus tradiciones. La obra también plantea que el camino hacia la trascendencia no es individual, sino que se construye desde la comunidad y lo colectivo.
Cinco voces femeninas, representadas como tejedoras que emergen del micelio, dan vida a la propuesta acompañadas por violín, violonchelo, flauta y percusión, bajo la dirección musical de Gonzalo Gutiérrez.
La historia evoca la infancia de María Sabina en Huautla de Jiménez y su acercamiento a los llamados “niños santos”, los hongos sagrados que formaron parte de sus prácticas rituales y de su concepción del mundo. Sus cantos y palabras se convierten en uno de los principales elementos de la obra.
Para construir la pieza, Marcela Rodríguez realizó durante años una investigación basada en distintas fuentes sobre la vida de la curandera. Entre ellas se encuentran las entrevistas realizadas en lengua mazateca por Álvaro Estrada en 1950, los cánticos transcritos por el micólogo Gordon Wasson y materiales sonoros y cinematográficos proporcionados por el cineasta Nicolás Echeverría, autor de “María Sabina, mujer espíritu” (1979).
La compositora explicó que uno de los principales retos fue acercarse a una figura considerada sagrada dentro de una tradición milenaria. Por ello, buscó que fuera la propia María Sabina quien relatara parte de su historia mediante sus frases y letanías, que ahora forman parte de la composición operística.
La propuesta escénica de Jesusa Rodríguez construye un espacio ritual en el que las voces, los sonidos y el movimiento recuperan elementos de las culturas ancestrales y los relacionan con la permanencia de sus saberes en el presente.
“Invocación operística a la sabia de los hongos”, con producción general de Catalina Pereda, tendrá su temporada de estreno del 10 al 13 de septiembre en el Foro Experimental Black Box del Cenart, dentro del ciclo “Del color de la sandía”, como parte de las actividades por las Fiestas Patrias.
Las funciones serán jueves y viernes a las 20:00 horas, sábado a las 19:00 y domingo a las 18:00 horas. La entrada tiene un costo de 180 pesos, con promoción de 2×1 los miércoles en venta en línea y los viernes en taquillas.











































