Al iniciar un nuevo año las aspiraciones de los oaxaqueños sigue siendo el mismo desde hace varias décadas: erradicar la violencia y la corrupción que tanto ha lastimado. Rescatar los valores como la verdad, el amor, la justicia, la responsabilidad y el diálogo, para poder aspirar a tener un año venturoso.
Como buenos oaxaqueños nos sumamos al llamado de alcanzar paz y tranquilidad; un año nuevo con reconciliación social a través de un llamado al amor y la verdad, la unidad y la responsabilidad, con un firme y decidido combate a la corrupción, al enriquecimiento inexplicable y a la impunidad.
Alcanzar mayores resultados en la función pública, para que los encargados de las diferentes instituciones gubernamentales con mayor responsabilidad en cada una de sus atribuciones concedan mayores resultados. Es decir, pasar del discurso demagógico a los hechos concretos que contribuyan a mejorar las condiciones de los oaxaqueños.
Nuevamente emplazar a todos los funcionarios para que en todos los niveles sea palpable su compromiso con la sociedad, mayor atención a las necesidades, seguridad y transparencia y lucha permanente contra la corrupción. Un llamado a dejar la abulia y la indiferencia en sus funciones para ofrecer resultados a una ciudadanía que desea dejar atrás marginación y subdesarrollo.
Rescatar el noble sentido de la política, mejor atención a los ciudadanos con menos burocracia, resultados concretos a las aspiraciones de paz, progreso, seguridad, rendición de cuentas y transparencia. Sin duda, atender los retos sociales implica enfrentar desafíos que afectan a la sociedad en general, promoviendo soluciones que mejoren la calidad de vida, reduzcan desigualdades y fomenten el bienestar colectivo.
Y junto con ello, colaborar con gobiernos, ONG y el sector privado para diseñar políticas efectivas para asegurar que las soluciones sean inclusivas, sostenibles y respetuosas con los derechos humanos.
Preservar biósfera
La Reserva de la Biósfera de Tehuacán-Cuicatlán fue declarada en 1998 como área natural protegida (ANP), desde entonces, con una extensión de 490 mil 186 hectáreas ubicadas en la región sureste de Puebla y parte del norte de Oaxaca, alberga dos mil 700 especies de plantas, lo que representa once por ciento de la flora descrita en México.
La diversidad de flora y las características propias de este ecosistema, donde se albergaron culturas milenarias como los popolocas, ha permitido la conservación de especies como el águila real o las guacamayas verdes. No solo destaca por su diversidad en flora y fauna sino también por su importancia cultural e histórica, ya que en este territorio se tienen vestigios de cómo las culturas locales utilizaron la primera tecnología en Mesoamérica a través de la construcción de presas para dar paso al desarrollo de la agricultura, de ahí la existencia de rastros del segundo maíz más antiguo en Mesoamérica.
Con 267 localidades con una población aproximada de 37 mil habitantes entre Puebla y Oaxaca, la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán requiere de la coordinación entre autoridades y población para lograr una participación efectiva que contribuya a la conservación de los recursos naturales de la zona. Estos espacios son abiertos e incluyentes y se trata de ser lo más equitativo para poder garantizar la participación real en todas las labores de protección y conservación.
Para garantizar la conservación de este invaluable ecosistema, es fundamental implementar estrategias integrales que involucren a las comunidades locales, autoridades y organizaciones ambientales. Promover programas educativos que informen a la población sobre la importancia de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que brinda la reserva.
La sensibilización comunitaria es esencial para fomentar prácticas sostenibles y reducir actividades que puedan degradar el medio ambiente. Así como impulsar proyectos productivos que armonicen con la conservación del entorno, como el ecoturismo, la agricultura orgánica y la artesanía local.


































