Si bien el llamado “Libramiento Norte” se concibió con la pretensión de que el transporte de carga transitara por esa zona de Oaxaca de Juárez y desahogar la circulación vehicular en el centro declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, fue evidente el daño a los recursos naturales y al medio en general en zonas tan frágiles como San Felipe del Agua, clave para la recarga de acuíferos y la regulación climática de la región.
Se observó un severo despilfarro de recursos públicos, deficiencias en aspectos técnicos de las constructoras, la falta de estudios sobre los posibles impactos ambientales y sociales. Así como el incumplimiento de las promesas hechas a las comunidades afectadas a cambio de permitir el paso de la nueva vía por sus tierras, la especulación con los terrenos por donde se trazó el libramiento debido a la falta de un plan regulador del desarrollo urbano.
Las huellas del fracaso se exhiben con crudeza y junto con ello, las huellas de la voracidad inmobiliaria, pues a pesar de un decreto de reserva ecológica emitido el 3 de noviembre de 1992, viviendas, ranchos y mansiones se continúan construyendo en la parte alta del Ejido Guadalupe Victoria y San Felipe del Agua.
Ante ello, diversas voces se han alzado para evitar un mayor deterioro ambiental, debido a la ausencia de los estudios ambientales requeridos que ocasionó los daños a los recursos naturales, la especulación con los terrenos aledaños al trazo carretero y que al paso del tiempo se siguen viviendo. Tal situación debe obligar a elaborar un plan de desarrollo urbano que acabe con la ocupación ilegal de tierras, la urgencia de proyectar vialidades no depredadoras y que resuelvan los problemas de tránsito de la ciudad capital y su área conurbada.
Tal y como se ha documentado en esa serie de proyectos fracasados para nuestro estado, también resaltan aquellos como el Proyecto Paso Ancho; Proyecto Paso de la Reyna; Libramiento Sur; el Circuito Interior y Movilidad y Transporte para la Ciudad de Oaxaca y los municipios conurbados que deben ser atendidos con eficiencia y eficacia para volver a repetir estos errores que nos han postrado en el subdesarrollo.
Urgen políticas
Cada vez es más necesario impulsar la inclusión de políticas públicas que pongan en el centro de la pirámide de movilidad al peatón, así como el uso de la ingeniería vial que incluya la expansión de ciclovías, a fin de fomentar los medios de transporte sustentables y reducir el uso de vehículos. Nunca como ahora se requiere sentar las bases de modelos de planeación urbana para fomentar la movilidad integral y sustentable.
Después de que se autorizara un incremento de dos pesos en la tarifa del transporte urbano en la capital del estado y de la falta de compromisos para mejorar el servicio que reclaman miles de oaxaqueños, es indispensable acudir al rescate y recuperación de la ciudad de Oaxaca de Juárez, la cual fue concebida, diseñada y planeada para el disfrute del peatón y para la convivencia humana.
Urgen proyectos de transferencia modal, parques lineales, un plan maestro de ciclovías, el Sistema Integrado de Ciclovías Arco Sur-Este, unidades de confinamiento vehicular, el Sistema de Autobuses de Tránsito Rápido, entre otros más. Impulsar acciones orientadas al uso de vehículos eco-sustentables, la priorización del peatón ante el automóvil y la reducción del uso de los automotores, así como proyectos de movilidad enfocados a la sustentabilidad y visión de género, los cuales han sido aplicados con éxito en ciudades o que están en proceso de desarrollo.
Si en verdad existe voluntad política de las autoridades, se debe promover un transporte sustentable para enfrentar los desafíos ambientales, sociales y económicos actuales que permitan reducir el impacto ambiental, promover la eficiencia energética y mejorar la calidad de vida.
Esto implica mejorar el transporte público, diseñar ciudades con infraestructuras seguras y accesibles, y priorizar a los peatones. Desde una perspectiva económica, el transporte sostenible impulsa el desarrollo mediante la creación de empleos verdes, la reducción de costos asociados al uso de combustibles fósiles y la disminución del congestionamiento vial, lo que incrementa la productividad.


































