Las mujeres rurales trabajan semanalmente en promedio al menos 8 horas más que las mujeres de zonas urbanas haciendo labores de trabajo doméstico. Si este trabajo fuera pagado se estima que las mujeres rurales estarían aportando más de 50 mil pesos anuales a sus hogares, sólo con su trabajo doméstico.
Esta sobrecarga de trabajo está estrechamente vinculada con la feminización de la pobreza en el ámbito rural, donde se estima que el 20 por ciento de los hogares tienen jefatura femenina y que el 32 por ciento de las mujeres rurales no tiene ingresos propios.
A pesar de que alrededor de 12 millones de mujeres representan un importante activo en las actividades agropecuarias en el país, continúa su marginación en políticas públicas, sobre todo en estados como Oaxaca. A nivel nacional sólo un millón cuenta con títulos ejidales y en nuestro estado muchas de ellas carecen de documentos a pesar de que se han quedado al frente de sus hogares debido a la constante emigración de los hombres.
Tal situación revela una desventaja estructural en la tenencia de la tierra, pues sólo 21% de ejidatarios y 25% de comuneros son mujeres. Además, las mujeres poseen 18% de los terrenos agrícolas en comparación con menos de 1% de hace 30 años, lo cual confirma que hay un proceso de feminización del campo.
En ese sentido, se deben plantear cambios estructurales, pues es imperativo impulsar el enfoque de transversalización de género, con una visión de largo plazo en instituciones, sistemas y organizaciones.
Si bien es cierto que en México ha habido avances en la etiquetación presupuestaria y en algunos programas específicos con el objetivo de reducir las brechas en la materia, la perspectiva de género no opera todavía.
Aunque en los últimos años se ha incrementado el caso de ejidos y parcelas encabezadas por mujeres, es un asunto que se mantiene invisibilizado, sobre todo porque las mujeres tienen mucho menor acceso a la titularidad que los hombres.
Cultura del reciclaje
Aun falta mucho para crear conciencia entre la sociedad acerca de la importancia que tiene tratar los desechos como corresponden, para no contribuir al cambio climático y proteger el medio ambiente. Por eso es importante enseñar a los alumnos de las diferentes escuelas la importancia de separar residuos que permitan su correcto reciclaje y reutilización, elaborar material didáctico para explicar cómo reutilizar papel viejo y darle una segunda vida utilizando una prensa en forma de libro que consigue hacerlo de manera sencilla.
Un desecho que se vuelve a introducir en el ciclo de vida, permite hacer un mejor uso de los recursos naturales, reducir el impacto medioambiental de nuestros hábitos de consumo e idear formas creativas de rediseñar nuestros objetos y darles nueva vida. La cadena del reciclaje pasa por diversos puntos.
Entre ellos, generación de residuos a todos los niveles de la cadena; manipulación de los residuos y separación, de papel y cartón, vidrio, envases ligeros de plástico y de metal y Tetra Bricks. Materia orgánica, genérico, medicamentos, neumáticos, entre otros.
De ahí llevar a cabo propuestas de actividades y concursos escolares, además del calendario medioambiental para recordar, involucrar y poner en valor entre los alumnos y alumnas la importancia de cuidar el planeta.
A nivel industrial, el proceso de reciclaje se compone de tres etapas: recolección, clasificación y fabricación, desde un primer momento que se inicia en nuestras casas o en cualquier otro lugar. En nuestros hogares también podemos reutilizar un sinfín de objetos para darles una segunda vida, si bien han de sufrir una transformación, pues en otro caso se trataría de una reutilización.
En nuestro país, se calcula que cada año se generan más de 32 millones de toneladas de residuos sólidos municipales, de las que 11 millones van a tiraderos a cielo abierto y sin ningún control. Mientras los países desarrollados reciclan entre 35 y 60% de la basura que generan, en México se reutiliza 12%.


































