Todos contra todos. Esto parece ser el ADN que lleva en sus entrañas del partido Morena. Hasta su profundo apologista Gibran Ramírez lo acepta: venimos de la cultura política del PRD y de otros partidos, pero “Morena se desgastó más rápido. Estamos sumidos en una profunda crisis, una crisis prematura”.
¿Fue un error aceptar a los chapulines de otros partidos? le preguntaron.
“No fue un error, pero hay quienes llegaron de otros partidos y siguen haciendo política con las mismas motivaciones y los mismos métodos. Es momento de ver más hacia los movimientos sociales y menos hacia los (oportunistas) Cuauhtémoc Blanco y las Lilly Téllez”, consideró Ramírez.
Una muestra son los golpes bajos y las diatribas que se asestan mutuamente desde el más alto nivel, el veterano Porfirio Muñoz Ledo y el sedicente presidenciable Marcelo Ebrard.
En nuestra aldea las pugnas no son menores. Las patadas bajo la mesa quedaron atrás, hoy se dan golpes abiertamente, sin piedad. Así sucedió hace unos días al diputado federal Armando Contreras a quien un grupo de activistas del cartel 22 boicoteó un evento que organizó en Huautla de Jiménez de donde lo echaron agresivos maestros con la amenaza de lapidarlo.
Las huestes de Salomón Jara y los golpeadores que mueve el demonio de Tasmania no perdonan que Armando Contreras ejerza su derecho a oponerse a la actitud de agandalle del grupo del senador. No aceptan la menor disidencia y menos la libertad de ejercer sus derechos políticos. Eso fue lo que hizo Armando Contreras con otros trece diputados locales y federales al buscar la dirigencia estatal del Morena. Eso no le perdonan sus adversarios que han llegado a la persecución política.
Gibran Ramírez es uno de los ¡cien candidatos! que se disputan en este momento la dirigencia de Morena. Reconoce que su partido comparte genes con el PRD: “venimos de la misma cultura política”.
TAMBIÉN LLEGÓ BASURA
La autocrítica de Gibran es dura. Recomienda que “como lo hiciera el PRI, el Morena está a tiempo de reinventarse para no perecer”. Eso dice, pero no ve necesario cambiar de nombre y logo (el tricolor primero se llamó PNR, después PRM y luego adoptó su nombre actual).
“Hay que generar horizontes que no tenemos, refundar al partido, hace falta ese mínimo nivel de institucionalización”, señaló.
Reconoció que las elecciones de 2018 hicieron que el partido cambiara la formación de cuadros por el reclutamiento de candidatos, un fenómeno que provocó, como diría Andrés Manuel López Obrador, “que la ola también trajera basura”.
En la entrevista con el Heraldo de México, el principal apologista del Morena también externó sus filias y fobias al interior de su partido. Alertó sobre el peligro de usar la presidencia del partido para apuntalar la candidatura presidencial de algún personaje.
No dejó pasar la oportunidad para externar sus diferencias políticas. “Hay que estar muy alertas para que aspirantes como Mario Delgado, en caso de ser presidente del partido no operen en favor de una eventual candidatura del canciller Marcelo Ebrard. Sería muy peligroso para el partido, si bien, todos conocemos esa cercanía”, indicó.
SE HACEN BOLAS
Si en Oaxaca los dos grupos más notorios de Morena disfrutan en su intento de engullir uno al otro Jaristas contra los del Tucsa (Todos Unidos Contra Salomón- en el resto del país las diferencias no son menos canibalescas. Pero no es todo. Ni siquiera en las formas de seleccionar a los más de ¡cien competidores! se ponen de acuerdo.
Aunque todos ya andan en campaña, el INE ante tanta voracidad mostrada anuncia nuevas reglas.
Ya los obligó a mantener la paridad de género y comenzó con el levantamiento de 4 mil 500 cuestionarios para determinar a los candidatos que participarán en la encuesta de selección de los que dirigirán a Morena como presidente y secretario general.
El dilema es que son ¡cien aspirantes! Para la presidencia son 47 candidatos y 53 para la Secretaría General, entre ellos el incendiario Flavio Sosa. Aunque su patrón Salomón Jara le ordenó inscribirse en fórmula con Porfirio Muñoz Ledo, la realidad parece que solamente lo usa de “relleno”. Esto fue lo que externó con sus actitudes en la reciente visita de Mario Delgado ante quien casi se puso de alfombra. Da por hecho que este es el virtual presidente de Morena.
La nueva encuesta, ahora para depurar de la lista de cien candidatos solo a doce, seis por cargo, costará al erario casi 30 millones de pesos y se aplicará el 2 al 8 de octubre.
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