¡Qué bonita familia! Mientras la mamá de Saymi Pineda duerme el sueño de los justos en el Congreso, al “exchamán” Flavio Sosa lo corren a mentadas del convite y los gánsteres de la ASAEO siembran el terror en Etla con la bendición del “hermanito incómodo”.
“Hay que ser cuches, pero no tan trompudos”, reza el sabio refrán de mi pueblo, pero a los finísimos integrantes de la “Primavera Oaxaqueña” ya no les cabe el descaro en el cuerpo. Bienvenidos a una nueva, ácida y bien correosa entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios oficiales que no se dobla ante el poder ni se traga el cuento de la honestidad valiente. Vaya semanita de pesadilla la que nos acaban de recetar: pasamos de legisladoras que confunden la tribuna con su colchón Spring Air, a viejos luchadores sociales expulsados a rechiflas por el propio pueblo, terminando con hordas de encapuchados que siembran el terror en los Valles Centrales bajo el cobijo del gánster consentido del régimen. ¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no se calla ni aunque nos avienten gas pimienta!
1. ¡A renovar el colchón del Congreso! la diputada dormilona
Para abrir boca, hablemos de la diputada local morenista María Eulalia Velasco Ramírez, a quien el pueblo ya bautizó cariñosamente como “La Princesa del Ronquido”. Resulta que esta finísima señora —que por pura casualidad y “mérito propio” es la madre de la consentida secretaria de Turismo, Saymi Pineda— fue captada durmiendo el sueño de los justos en plena sesión legislativa.
“Mucha apariencia y poca sustancia”. Ahí estaba la señora, con la boca abierta, roncando como si estuviera en su casa y pasándose por el arco del triunfo el respeto al recinto y a los ciudadanos que le pagan su jugosa dieta. Lo verdaderamente cómico e hipócrita es que apenas unos días antes, la diputada presentó una reforma a la Ley de Educación del Estado para contratar “maestros sustitutos” y castigar a los docentes que hagan paros, tachándolos implícitamente de flojos.
¡Vaya cinismo! El pueblo ya se le fue a la yugular en las redes sociales con comentarios como: “¡Esta diputada salió más chingona!”, “¿Qué tal duerme en el Congreso?”. Ahora la ciudadanía exige una nueva iniciativa, pero para reformar la ley interna del Congreso: ¡Que a los diputados desobligados y dormilones que agarren la curul de cama los multen o de plano los corran! A ver si así se le quita lo mañosa a la parentela de la Costa.
2. ¡Fuera, fuera! el tremendo revés al poeta fracasado
“Cae más rápido un hablador que un cojo”, y al exhuberante secretario de Cultura, Flavio Sosa Villavicencio, el tiro le salió por la culata en el peor escenario posible. Resulta que durante el convite de inauguración de las fiestas de la Guelaguetza —el evento que el gobierno usa para pararse el cuello—, el exlíder de la APPO quiso lucirse. Subió al escenario con su habitual soberbia, intentando recitar un discurso con ínfulas de poeta callejero y redentor del pueblo.
Pero “el pueblo tiene memoria”, y en cuanto anunciaron su nombre, el sonido local fue sepultado por una monumental, ensordecedora y unánime rechifla. La desaprobación de la gente fue tan brutal que ni siquiera lo dejaron hilar su primera frase de amor revolucionario. El empeño de su mensaje fue silenciado por un grito que retumbó en todo el centro histórico: “¡Fuera, fuera, fuera, fuera…!”. Al pseudo luchador social no le quedó de otra que tragarse su orgullo y bajarse con la cola entre las patas. Oaxaca ya está harto de estas figuras deleznables que se bajaron de las barricadas en el 2006 solo para subirse a la ubre del presupuesto. ¡Tómala, chamán del erario!
3. Los gánsteres de la ASAEO y el brazo ejecutor de Noé Jara
“Dime con quién andas y te diré quién eres”, y el gobierno de Salomón Jara ya dejó claro que sus mejores amigos visten de verde, andan encapuchados y cargan palos. Bajo el cobijo del “hermano incómodo” y operador en las sombras, Noé Jara, el violento sindicato de la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO) se ha convertido en el brazo armado y ejecutor para controlar el transporte, las rutas y el espacio público a punta de golpes.
El pasado viernes por la noche, los energúmenos de la ASAEO arremetieron contra los jóvenes artistas visuales del colectivo Subterráneos. Al más puro estilo represor de Ulises Ruiz en el 2006, los sujetos arribaron al sitio, los intimidaron, les rociaron gas pimienta en los ojos y los golpearon salvajemente para desalojarlos del espacio público. Claro, al ayuntamiento capitalino le estorban las expresiones artísticas e incómodas que recuerdan las promesas sin resolver de esta administración.
4. El terror sindical se traslada a Etla: ¡a repique de campanas!
Pero la ambición de estos delincuentes arropados por el poder no tiene llenadera. El sábado por la tarde, un comando de sujetos armados y encapuchados de la ASAEO invadió con total impunidad la comunidad de San Miguel Etla, desatando el pánico entre transportistas locales y pobladores.
Bajo el pretexto del dizque “reordenamiento del transporte” que promueve el Gobierno del Estado, estos delincuentes comenzaron a bajar a la fuerza y con lujo de violencia a los pasajeros de los mototaxis locales para obligarlos a subir a unidades de su sindicato, bloqueando además los accesos a Villa de Etla, San Gabriel y San Juan Bautista Guelache. La situación se puso tan color de hormiga que la comunidad tuvo que recurrir al repique de campanas de la iglesia para alertar a la población y armar la defensa comunitaria.
Lo más vergonzoso y sospechoso fue la nula respuesta de las autoridades. Los habitantes llamaron desesperados al 911 solicitando a la Policía Estatal y a la Guardia Nacional, pero ¿saben quién llegó? Una sola y triste patrulla municipal que se quedó parada, de brazos cruzados y viendo el espectáculo, argumentando cínicamente que “no podían actuar ante la presencia de los encapuchados”.
¡Por supuesto que no actúan, si la orden viene desde arriba! Los pobladores del Valle Eteco ya advirtieron en las redes que no se van a dejar pisotear: “Si nos dejamos, por cada kilo de becerro, borrego o cerdo van a querer cobrar estos malditos… las corporaciones están bajo la orden de Jara, solo queda defender las tierras”.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos un Congreso que sirve de dormitorio público para la familia de Turismo, un secretario de Cultura repudiado por la gente en sus propias fiestas, y un gobierno que utiliza mafias sindicales para cobrar piso, golpear artistas y adueñarse de los pueblos a costa de la sangre ciudadana. ‘Arrieros somos y en el camino andamos’, y a este paso, el repique de campanas en Etla va a ser el despertador de todo el estado.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!




































