Es indudable que a medida que pasa el tiempo, aumenta el interés de los ciudadanos para que la calidad de la educación mejore, considerando la evaluación de las instituciones, la capacitación de los profesores, la mejora de los planes de estudio, así como la percepción en cuanto a las acciones que se deben realizar.
Como también es Innegable que los resultados pueden ser muy contrastantes cuando se mide al sistema educativo en general, pues mientras algunos ciudadanos aseguran que el sistema educativo nacional en general es “malo”, otros consideran que no es “ni bueno ni malo”, y pocos que es “bueno”.
Por eso se requiere de compromisos firmes y de una voluntad perseverante para cumplir con lo que la ley marca, para dejar atrás el dañino arreglo que permitió la indiferencia en lo educativo a cambio de prebendas económicas y el control político. Las acciones emprendidas hasta ahora han sido insuficientes para concretar el derecho a aprender de las niñas, niños y jóvenes en la entidad, con el riesgo de que tampoco reciban la preparación a la que tienen derecho.
En Oaxaca seguimos enfrentando serios retos, desde el promedio de escolaridad que es de 6.9 años; 8 de cada 10 jóvenes de 15 años no cuentan con los conocimientos y habilidades básicas al concluir la educación básica, hasta aquellos donde sólo 2 de cada mil alumnos tienen resultados destacados y seis de cada 10 jóvenes no alcanzan el mínimo aceptable al terminar el bachillerato. Además de que el sistema educativo de Oaxaca se encuentra en el lugar 32 de 32 del país, tanto en primaria como en secundaria.
Sin duda son tiempos para propiciar la reflexión sobre un problema nacional que ha sido relegado y sólo aparentemente atendido. Se trata de hacer efectivo el derecho a la educación para todos los mexicanos sin distinción ni exclusión de ninguna especie. Se busca posicionar el tema en la agenda de las políticas educativas con la intención de que se convierta en programas concretos y líneas de acción efectivas.
Carestía de alimentos
Oaxaca sigue siendo uno de los estados más golpeados por la inflación que se ha confirmado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), al registrar un aumento global en alimentos para el país en el sexenio que concluyó de 49.12%. El crecimiento de precios de alimentos en la entidad se situó durante la administración obradorista en 4.18 puntos porcentuales por arriba de la media nacional.
El indicador de alimentos comprende grandes rubros como carnes, pan, pescados, aceites, frutas, leche, hortalizas, azúcar, refrescos y otros como condimentos, chocolates y hasta comidas fuera de casa como carnitas, pollo rostizado y pizza.
Tal escenario la convierte como la más cara del país en el sexenio anterior en el período comprendido entre el 1 de diciembre de 2018 y septiembre de 2024, con una inflación general en el país fue de 32.03%. Las entidades con más inflación, además de Oaxaca, lo son Yucatán, con 37.7% de aumento de precios en seis años; Michoacán, 37.1%, el vecino estado de Chiapas y Zacatecas con 36%, dos puntos porcentuales por debajo de nuestra entidad; Durango, con 35.8% y Campeche, con 35.6%.
Es indudable que el precio que tienen las cosas aumenta según pasa el tiempo, dando como resultado que el mismo dinero ya no es suficiente para comprar un determinado producto o servicio, por lo que el dinero pierde poco a poco su valor y, por ende, disminuye tu poder adquisitivo. El incremento en los precios de los bienes y servicios en el país ha afectado más a los hogares con menores niveles de ingresos.
Para las familias que perciben 3 mil 313 pesos al mes, en promedio, el incremento en el precio de su canasta de consumo es de 8.74% anual; para aquellas con ingresos promedio de 54 mil 427 pesos al mes el aumento en el costo de la canasta de consumo es de 7.48%. Aquellos con menores recursos dedican una mayor proporción del gasto al consumo de productos básicos, que muestran mayores incrementos en precios, mientras que gastan menos en cuidados de la salud o educación.



































