• Gentrificación
• Paso Ancho
Hablar de “jóvenes sin futuro” en Oaxaca no es culpar a quienes lo viven, sino señalar las estructuras que lo provocan. La tarea pendiente es construir un presente donde la juventud no tenga que imaginar un futuro lejos de su tierra, sino desde ella. En Oaxaca, la juventud carga con una herencia de desigualdades que limita su capacidad de imaginar un futuro digno.
Aunque se habla de una “generación del cambio”, miles de jóvenes siguen atrapados entre la falta de oportunidades laborales, la precariedad educativa y la migración forzada. La riqueza cultural del estado contrasta con la pobreza estructural que obliga a muchos a abandonar su tierra para sobrevivir.
Las escuelas públicas, especialmente en regiones rurales e indígenas, funcionan con carencias: infraestructura deficiente, escasez de docentes y programas educativos que no dialogan con la realidad local. Esto coloca a los jóvenes en una desventaja crónica frente a un mercado laboral que exige competencias que el sistema nunca les brindó. La educación, que debería ser una puerta, se convierte en un filtro que excluye.
A esta situación se suma un empleo informal que domina la economía oaxaqueña. Los jóvenes pueden trabajar, sí, pero en condiciones sin seguridad social, sin estabilidad y sin posibilidades de crecimiento. Los que intentan emprender chocan con trámites burocráticos, falta de financiamiento y un entorno donde la innovación rara vez es apoyada por políticas públicas.
La alternativa que muchos eligen es migrar. Cada año, miles de jóvenes cruzan estados, fronteras y mares buscando lo que en Oaxaca parece imposible: un salario justo, movilidad social y reconocimiento. La migración, sin embargo, también implica riesgos, rupturas familiares y pérdida de talento para la comunidad.
…A VUELO DE PÁJARO
A pesar de que la gentrificación avanza, las autoridades de turismo que encabeza Saymi Pineda Velasco brillan por su ausencia. En barrios tradicionales de la capital, el auge de plataformas como Airbnb ha incrementado los precios de renta y servicios, desplazando a pobladores locales. La ciudad se reconfigura para el visitante y no para sus habitantes, y se erosiona la vida comunitaria que hacía a Oaxaca un destino distinto. Esto afecta no solo lo material, sino también lo simbólico: la identidad se vuelve producto, atractivos como la Guelaguetza se comercializan y las prácticas culturales se transforman para ajustarse a expectativas externas.
Paso Ancho
Tras aplazar la licitación pública nacional para la construcción de la presa Margarita Maza (Paso Ancho), se complica seriamente la construcción de la obra que busca resolver el abasto de agua a la capital del estado y municipios de la zona metropolitana. Conagua difirió la notificación del resultado para hoy con el compromiso de evaluar las propuestas. Las 8 propuestas de empresas o equipos que se postularon para construir la presa presentaron montos que van de los 2 mil 656 millones 728 mil 778.51 pesos (IVA incluido) a los 5 mil 366 millones 504 mil 135.52 pesos. El gobierno federal estima que se invertirán 7 mil 775 millones 240 mil pesos
Abandonado
El Teatro Álvaro Carrillo en Oaxaca (ahora parte del Centro Cultural Álvaro Carrillo) ha estado envuelto en controversias debido a su estado de aparente abandono y a que las obras de remodelación no se han completado por completo. A pesar de haber sido objeto de un proyecto de gran envergadura el complejo ha enfrentado problemas de gestión y financiamiento. El lugar da la impresión de estar abandonado, con poca o nula actividad cultural, y se ha reportado la presencia de personas sin hogar en la zona circundante. Ha implicado una inversión millonaria de recursos públicos, aún no ha sido concluida en su totalidad por la administración actual, lo que genera críticas sobre el uso de los fondos y la falta de funcionamiento del espacio.
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