“Con la vara que midas serás medido”. Francisco y La Biblia.
El mapache guasón
En México seguimos en el dilema que plantea la realidad y la política electoral, sobre todo los periodistas, analistas, medios masivos de difusión, redes sociales, columnistas y me pregunto:
¿Debo escribir sobre los juicios políticos a los ex presidentes, o sobre la pandemia, el desempleo, la inseguridad y la recesión?
¿Debo escribir sobre las metas electorales que plantea el señor presidente López Obrador, o sobre la caída del PIB?
Me contesto: Debo escribir, sobre todo, absolutamente sobre todos los temas a saber: la nota periodística diaria que genera AMLO, la pandemia, la inseguridad, el desempleo, la recesión, la caída del PIB, etcétera, etcétera, etcétera.
Ahora bien, este espacio está dedicado a la Política, luego, debo dejar para otras páginas la inseguridad, el desempleo, la pandemia, la recesión y la caída del Producto Interno Bruto, que configuran y crean a una bruja inflexible: La realidad.
En esa tesitura, me llama la atención la persistencia del señor presidente López Obrador, en insistir sobre juzgar, judicialmente o en Tribuna Popular a Carlos Salinas de Gortari, a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y a Enrique Peña Nieto.
Opino que estamos viendo y viviendo una estrategia electoral que pretende llegar vigente hasta el mes de junio del próximo año, con el objetivo de llevar a su partido Morena, a ganar y conservar la mayoría en los Congresos Federal y locales, ganar el máximo de las elecciones gubernamentales, 15 en total, y el máximo de presidencias municipales.
Si encabezara esas acciones un ciudadano común y corriente dedicado a la política, por ejemplo, el presidente de un partido, estaría yo de acuerdo en que esa es su misión, pero cuando la cabeza es el señor presidente Andrés López Obrador, me surge la duda y pienso, es un decir, que a casi dos años de gobierno, aún no se asume cabalmente como Primer Magistrado de una “nación” de 130 millones de habitantes, y se mantiene como figura de oposición, cuando debe gobernar para todos sin distingo de clases sociales o ideologías.
Me inscribo entre los “aficionados” a estudiar y tratar de interpretar la cultura oriental, por ejemplo:
Un pescador no solo debe dar un pez al pobre para que coma, sino fundamentalmente enseñarlo a pescar.
Claro, si es que hablamos de eliminar la pobreza y el hambre en esa persona para toda su vida, ahora que si queremos que vote por nosotros, bueno, quizás baste con el regalo de un pez para que coma solo el día de la elección.
Lo que es rigurosamente cierto en el corto plazo, según nos enseña la Historia, es que el peso de la realidad se nos vendrá encima, haya ganado el líder en turno o perdido las elecciones.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.



































